“La conciliación sigue siendo la gran asignatura pendiente”

El empoderamiento de la mujer no es una moda. Surge de la necesidad de dar visibilidad a una problemática que en muchos ámbitos profesionales, sigue existiendo. Techos de cristal, diferencias salariales, conciliación… son algunos de los principales retos a los que se han enfrentado las mujeres en el entorno laboral a la hora de alcanzar puestos de responsabilidad.

Sin embargo, el sector de la publicidad, el marketing y la comunicación cuenta cada vez con más profesionales mujeres, desde directivas hasta emprendedoras que, a través de esta sección especial que lanzamos dedicadas a ellas, hablan de su experiencia en este sentido. Hoy le toca el turno a Marta Bargalló, Managing Director de Contrapunto BBDO (Barcelona). ¡No te la pierdas!

¿Cuáles han sido los principales escollos que ha tenido que superar para llegar hasta su actual puesto de trabajo?

La comunicación es un sector apasionante, cada día es un sprint, un reto nuevo. El dinamismo es brutal y estimulante, y muchas veces te atrapa con un foco excesivo en el trabajo. Este es el principal escollo, mucha renuncia a áreas personales para poner la máxima energía en esta profesión. Pero esto no es algo exclusivo de las mujeres, nos afecta a todos. Todavía estamos en una sociedad en la que ser madres frena lo profesional, pero yo no he sido una madre joven porque así surgió, ya llevaba en esta profesión 16 años cuando tuve a mi primera hija. En cualquier caso, ser madre NO ES UN ESCOLLO, el escollo es que el mundo profesional no esté diseñado para respetar que seamos madres y padres además de profesionales.

Decir que a una mujer le cuesta más alcanzar un puesto de responsabilidad, ¿es hacer demagogia o es totalmente cierto?

Para las mujeres es más difícil avanzar, sin lugar a dudas. Porque a nosotras la sociedad nos exige mucho más. Nos exige ser buenas profesionales, madres estupendas, tener una vida social interesante, tener tiempo para nosotras… Somos las heroínas de esta era, pero esta imagen idealizada en la que somos todopoderosas es una estafa. No lo somos. No necesitamos aplausos, necesitamos que se nos permita no ser todopoderosas. Necesitamos que las cargas tradicionalmente femeninas se compartan, no para que nuestras mochilas pesen menos sino para que las de todos pesen lo mismo.

Como en todas las crisis, en esta del Covid, ¿vuelven a ser las mujeres el sector más vulnerable?

Los expertos así lo confirman, ya que la posición socioeconómica de las mujeres es más vulnerable, los efectos de esta crisis tienen mayor potencial de impacto a muchos niveles. Parece lógico pensar que, en aquellos casos en los que las cargas familiares no son compartidas, el teletrabajo en confinamiento agrava las diferencias con consecuencias en el trabajo, la salud y el tiempo para una misma. Las estadísticas también confirman que la lacra de la violencia de género ha incrementado en confinamiento.

¿Ha notado algún tipo de discriminación salarial en los puestos en que ha desarrollado su labor profesional?

Si lo he sufrido no he sido consciente, me gustaría pensar que no. He desarrollado mi carrera profesional en el área de servicio al cliente mayoritariamente rodeada por mujeres y las diferencias han sido siempre justificadas desde la seniority, el talento o la carga de responsabilidad. Me parecen criterios justos. Puntualmente sí he vivido episodios en los que, a mi juicio personal, hombres con menos talento que compañeras mujeres eran más valorados. Sospecho que por el mero hecho de ser hombres. Lo más triste es, que casi siempre, se trata de un sesgo inconsciente o una reafirmación de que un perfil con características típicamente asociadas a lo masculino tiene más potencial y mayor visibilidad.

La única discriminación de la que he sido consciente, me ocurrió en la fase final de un proceso de selección. Me preguntaron si tenía intención de quedarme embarazada próximamente, fue la gran pregunta final. Y la definitiva para estar segura de que no quería formar parte de ese equipo. La equiparación de las bajas de paternidad y maternidad me parece uno de los grandes avances en términos de igualdad que hemos vivido, también un avance para los hombres.

¿Romper el llamado techo de cristal es posible o solo es un acto reservado a unas pocas?

Todavía es algo reservado para unas pocas, creo que las estadísticas así lo confirman, es una cuestión de cifras. Tampoco me parecen afortunadas las que para lograrlo en un entorno adverso adoptan modelos de liderazgo tradicionalmente asociados a lo masculino en los casos en los que no sea genuinamente el suyo. Pero creo que este no es un tema exclusivo de las mujeres, tenemos que enriquecer el  arquetipo tradicional de liderazgo de éxito. Existen muchas competencias, algunas asociadas a lo femenino, que creo aportan un valor inmenso a las organizaciones.

En su caso particular, la famosa conciliación familiar, ¿ha sido posible a costa de qué?

La conciliación sigue siendo la gran asignatura pendiente. En mi opinión es un error asociar maternidad y necesidad de conciliación. La conciliación es necesaria para todos. Algunos para poder ser madres y padres, otros para desarrollar otras pasiones, incluso para descansar en nuestros sofás. Se trata de construir vidas más allá del trabajo, luego la vida que quieras desarrollar ya es cosa de cada uno. De la misma forma que la equiparación de baja maternal y paternal nos hace iguales y evita discriminación, garantizar la conciliación con nuestras facetas personales hace iguales a madres y padres con cualquier otro modelo familiar.

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