‘Desconfinando la publicidad’

No te pierdas el artículo de opinión de Virginia Ruiz Castaño, Directora de Cuentas en TBWA, en el cual analiza al detalle el debate de ‘teletrabajo sí, o teletrabajo no’.

“Desde que en marzo de 2020 el mundo se viera inmerso en una de las mayores crisis sanitarias de la Historia, hemos leído infinitos artículos analizando el teletrabajo como medida de supervivencia para mantener la actividad empresarial en nuestro país.

Pero y entonces, ¿teletrabajo sí, o teletrabajo no? La cuestión quizá sea más bien: teletrabajo ¿cómo?

El confinamiento me pilló de baja de maternidad con 2 niños de 6 y 5 años y un bebé de 1 mes. Soy supervisora de cuentas, llevo trabajando en el “mundo agencia” 12 años y aunque no puedo opinar sobre la adaptación forzada al teletrabajo durante estos meses, porque no la he vivido, sí creo que es importante analizar este formato aplicado a nuestra profesión y valorar los pros y contras, además de intentar buscar la mejor operativa para que a partir de ahora se convierta en una verdadera herramienta para que los publicistas seamos más felices. Porque, en definitiva, hay que coger el tren cuando pasa, y ahora es el momento.

Creo que hay dos términos obsoletos en toda esta cuestión: teletrabajo y oficina. Hablemos mejor de “trabajo a distancia” y “espacios para encuentros profesionales”. Pueden sonar pedantes, sí, pero es necesario desmitificar y acabar con los estigmas cuanto antes. Además, es el momento perfecto para hablar de estos conceptos aplicados a la “nueva normalidad” para nuestro sector.

Aunque en muchas agencias se evoluciona cada vez más hacia la creación de equipos de cuentas, creativos y de social media integrados para las marcas, cada departamento tiene su propia idiosincrasia y sus propios procesos de trabajo.

Quizá el departamento creativo era el que menos preparado estaba para el trabajo a distancia de manera obligada y sin organización previa.

Otros teníamos la suerte de haberlo probado de manera puntual, fuera del marco de la pandemia. Las ideas no pueden brotar de la noche a la mañana dentro de las cuatro paredes de nuestra casa sin poder salir de ella y sin sentarte a charlar cara a cara con tu dupla, con tu equipo, con pleno contacto humano como siempre se ha trabajado.

Obviando el tema de los pilares de la conciliación en nuestro país (centros educativos, guarderías, abuelos, empleadas del hogar y reducciones de jornada), el trabajo a distancia solo funciona cuando se dan las circunstancias adecuadas. Por eso no debemos enjuiciar el trabajo a distancia bajo la coyuntura actual, sino como una herramienta dentro de la actividad profesional que, con organización y sentido, sí es útil para el desarrollo de nuestra actividad.

Como sector y, en definitiva, como sociedad, tenemos que evolucionar hacia un formato que nos permita conciliar sin necesidad de un presentismo continuo mientras acontecen estrategias, ideas creativas, cambios y versiones que cargan de trabajo a los diferentes departamentos (cada uno con su importante cometido dentro de la cadena).

Y es que, al final, la propia idiosincrasia de la actividad publicitaria nos obliga, literalmente, a vivir dentro de la tradicional oficina.

Seamos honestos, esta realidad de nuestro sector (que es compartida también por otros), no va a cambiar de la noche a la mañana por muchas razones. Pero si nosotros nos adaptamos al funcionamiento de nuestra actividad y somos capaces de organizarnos implementando todas las ventajas que la tecnología pone ya hoy día a nuestra disposición, podremos ser más felices y trabajar más a gusto, haciendo lo mismo pero de manera diferente.

Las grandes ideas y el proceso de comercialización de las mismas no se consiguen bajo un horario estricto y prácticamente nadie quiere pasar la semana dentro de un mismo espacio, ya sea tu propia casa o una oficina física. Insisto en que es el momento de aprovecharnos de lo bueno del formato tradicional y combinarlo con el trabajo a distancia para que tanto empresas como empleados podamos obtener el máximo beneficio unos de otros siempre de cara a seguir haciendo cosas grandes para las marcas.

Muchas empresas tienen cierto miedo a no ver a sus empleados físicamente cada día, pero sabemos que, si trabajamos por objetivos y proyectos con deadlines razonables, la medición de la rentabilidad está clara y no requiere tanta visibilidad física ni compartir el mismo espacio durante todas las horas que trabajamos cada semana.

Si no trabajamos por objetivos, también sabemos que en lugar de invertir en grandes oficinas, quizá sea posible contar con espacios más pequeños y con menos intendencia organizando la rotación de empleados en los llamados “puestos calientes” para los momentos de encuentro físico y a cambio invertir en tecnología para tener cierto control sobre los equipos humanos, por ejemplo a través de capturas de pantalla cada cierto tiempo, control de conexión y duración de sesiones etc. Existen varias fórmulas para hacer esta medición y la tecnología actual y los procesos de digitalización nos permiten llevarlo a cabo.

Me consta que muchas compañías han convocado calls que de manera indirecta buscaban esa confirmación del cumplimiento de los horarios de trabajo estipulados. Los que llevamos años en agencia sabemos que desde siempre hemos tenido que reorganizar nuestros propios horarios dentro de las 24 horas de cada día cuando tocan picos de trabajo y también sabemos que aun así, la cosa seguía sin terminar de funcionar.

¿Para qué sirve entonces el trabajo a distancia y qué beneficios puede traernos a empleados y agencias?

Lo más importante es que nos da la posibilidad de combinarlo con otras obligaciones. Y no por ello significa que trabajemos menos horas. De hecho hay que establecer horarios en la exigencia de respuesta con los equipos para poner límite, al igual que cuando nos levantamos del sitio en la oficina y nos vamos a casa.

No solo somos nuestra profesión. La posibilidad de poder “simultanear” durante el día otras tareas y gestiones no solo es necesario, si no que además nos hace luego ser flexibles a la hora de hacer un esfuerzo con ciertas entregas si a cambio hemos logrado llevar a cabo estas otras obligaciones que de otra manera tenemos que delegar o retrasar constantemente.

Al final el formato laboral convencional nos acaba crispando y nos hace descargar esa frustración contra nuestro trabajo incluso cuando nuestra profesión nos apasiona. Permitir esta combinación de trabajo y vida personal puede llegar a convertirnos en lo que yo llamo Company lovers. Esto se traduce a su vez en menor rotación logrando equipos más senior, responsables y motivados de cara al futuro. Y entonces las agencias podrán realmente “descansar” y confiar en sus empleados. No habrá miedos. Pero para llegar a este punto hay que lanzarse a la piscina, coger el tren que está pasando.

Además, cuando trabajamos a distancia, podemos organizarnos mejor para tener menos interrupciones a lo largo del día, lo que se traduce en mayor capacidad de concentración, sobre todo de cara al desarrollo de la parte del trabajo individual que requiere más esfuerzo y dedicación.

Seguramente una importante presentación, el diseño de una página de prensa una vez hemos conceptualizado una idea, un brief complejo o un largo report tardaremos la mitad de tiempo en hacerlo si elegimos nosotros el momento y el lugar para prepararlo dentro de los timings estipulados. Con las herramientas actuales para videollamadas grupales y las agendas compartidas ya no necesitamos vernos para el seguimiento del día a día, reparto y reorganización de proyectos/campañas y cualquier “pieceo” en función de la carga de cada miembro del equipo en determinados momentos. Y también sabemos que ahorramos tiempo evitando desplazamientos constantes y muy seguidos día a día. Sumado a la situación actual, además evitamos aglomeraciones en transporte público concentradas en las mismas franjas horarias.

¿Y qué ventajas tienen los encuentros profesionales en espacios comunes?

Son clave para la presentación de nuevos equipos/perfiles de cara a la inmersión y traspaso de marcas y clientes. Es también necesario ponernos cara y conocernos sin una pantalla de por medio. Nos permiten organizar mejor los status de trabajo a largo plazo. En estos momentos se puede aprovechar para “construir” equipo con alguna actividad en común, sustitutiva de las famosas pausas para café o charlas de pasillo que todos hemos vivido y que a veces se alargan más de lo deseado por diversas razones. La socialización

y el contacto humano es más que necesario y es buenísimo a la hora de trabajar en equipo, sobre todo en una profesión tan pasional y que suele ser una montaña rusa constante. Estos “encuentros” también son útiles para la recogida y puesta en común posterior de briefs y debriefs estratégicos de parte de los clientes y de cara a importantes presentaciones de credenciales o grandes ideas en las que además, parte del equipo puede conectarse de manera remota evitando desplazamientos y aglomeraciones innecesarias. Además así permitimos a la parte junior del equipo “asistir” para que puedan formarse y seguir creciendo profesionalmente.

Es evidente que para que esta nueva forma de entender el trabajo pueda hacerse efectiva, es necesario contar con perfiles senior en todas las disciplinas, con gran autonomía y capacidad de organización y gestión de sus equipos. Esto no quiere decir que no podamos apoyar estos equipos con perfiles más junior y trainees; todo lo contrario, seguro que tienen mucho que aportarnos. Pero de cara a liderar esta transformación, el seniority sumado al convencimiento de que este nuevo modelo que integra lo mejor de ambos mundos realmente funciona, son claves.

Otro punto vital son los equipos de IT, ya que es necesario poner en marcha todas las soluciones tecnológicas de la mano del equipo directivo

y de los responsables de departamento, algo que también está sucediendo ya en muchas empresas.

Si permitimos a los equipos organizarse libre y responsablemente combinando ambas modalidades y por supuesto reportando a sus superiores para que éstos a su vez reporten a la compañía, poco a poco conseguiremos un futuro mejor para las agencias, clientes y publicistas.

Durante el confinamiento el trabajo a distancia ha conseguido evitar la paralización de muchos sectores. Aprovechemos este impulso y trabajemos juntos para replantear el modelo actual en base a los términos comentados. El resultado nos permitirá ampliar el horizonte, saliendo del confinamiento que en muchas ocasiones sentimos también en nuestras oficinas, consiguiendo así una nueva publicidad”.

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