¡Menos postureo y más pastoreo!

Instagram, TikTok, Snapchat… Mantenerse siempre conectado puede llegar a ser agotador. Afortunadamente, ocultos entre montañas que apenas dejan pasar la señal de wifi, todavía existen lugares donde no se practica el postureo; se practica el pastoreo. Sus gentes tienen cientos de seguidores, pero seguidores reales, y comparten, comparten el respeto por la vida natural, la limpieza de los montes y la prevención de incendios y el propósito por llevar a nuestras mesas un producto tan sostenible y natural como la carne de lechal y cordero.

En su nueva campaña, Interovic pretende poner en valor y rendir homenaje a la figura del pastor y su labor, el pastoreo, para que cada día podamos seguir disfrutando de una carne sostenible, como es la carne de cordero. Una carne sabrosa y en equilibrio con el entorno natural que ha hecho posible que el pastoreo sea un loable y sacrificado oficio que existe desde hace más de 3.000 años.

La campaña ‘Menos postureo, más pastoreo’ de INTEROVIC consta de tres piezas grabadas en clave de humor y protagonizadas por ocho pastores y pastoras reales. Fueron seleccionados de entre los más de 12 candidatos que enviaron sus vídeos de presentación el pasado mes de enero emulando un discurso de agradecimiento tras ganar un óscar por su trabajo y proceden de diversas partes de España: Vanesa del Prado, de Gordaliza del Pino, en León, gestiona, a sus 43 años, un rebaño de 450 ovejas, labor que compagina con la de ser madre soltera de dos niñas de 4 y 12 años; Jacinto Guerra, de Belalcázar, en Córdoba, cuenta con nada más y nada menos que 950 ovejas merinas; César García, de Zarzuela, en la sierra de Cuenca, dirige un rebaño de 700 ovejas manchegas y 200 cabras; Zahara Franco, cuida de un rebaño de ovejas manchega y pura raza texel en Membrillera y Carrascosa de Henares, en Guadalajara; Moisés Gil, de Siete Aguas (Valencia), se dedica fundamentalmente al caprino, con 200 cabras y 50 ovejas; Francisco Manuel Rubio, capitanea un pequeño rebaño con cerca de 100 ovejas de raza guirra o roja levantina (por su característico color azafrán) en la comarca de Vinalopó, al sur de Alicante; Juan Luis Hidalgo, de El Toboso, en Toledo, habla maravillas de sus 700 ovejas manchegas y Daniel Mora, originario de Alcalá de Guadaira (Sevilla), cuida, de junio a octubre, en la montaña palentina de los rebaños de ovejas merina y fleischschaf que hacen la trashumancia escapando del calor de Badajoz y del Valle de los Pedroches (Córdoba).

Todos ellos representan el estoicismo que conlleva este oficio casi extinto y aseguran que «para trabajar en esto tienes que amar lo que haces», aseguran.