‘El futuro que no llega’

Juanma Soriano, responsable de Creatividad en Portavoz, analiza la forma de utilizar la tecnología en publicidad en el “Anuario 2019” lanzado en febrero por La Publicidad. ¡No te lo pierdas!

Ya estamos en 2019, el año de Blade Runner, y ni los androides sueñan, ni los coches vuelan, ni hemos colonizado el Sistema Solar… No es que me moleste, ya me estoy acostumbrando a que la ciencia ficción me decepcione y, aún así, sigo esperando que el futuro llegue para hacer que el mundo se convierta en un lugar mágico, con viajes en el tiempo y medicinas milagrosas.

Creo que no soy el único creativo que tiene morriña de este futuro que nunca acaba de llegar. Como hemos podido observar en la última década, en la que no han dejado de crearse campañas basadas en las nuevas innovaciones tecnológicas, desde los sobrexplotados QR de entonces a las inteligencias artificiales de hoy.

Sin embargo, si de verdad ha habido una constante en estos años, esta ha sido la de utilizar la tecnología porque sí, porque había que utilizarla, porque si no lo hacíamos corríamos el riesgo de parecer completamente desactualizados.

De este modo, hemos visto infinidad de campañas en las que el gadget era más importante que la propia marca, el resultado más importante que la usabilidad, el proceso más importante que el receptor e, incluso, el aplauso de los festivales más importante que la eficacia de la campaña.

“hemos visto infinidad de campañas en las que el gadget era más importante que la propia marca”

Es posible que esto solo sea un reflejo de las ganas que tenemos de que llegue por fin este futuro que nos describía la ciencia ficción o, tal vez, del vértigo que sentimos al estar inmersos en una revolución tecnológica que está cambiando el mundo a un ritmo vertiginoso y amenaza con dejarnos atrás.

Por ello, creo que este 2019 debe ser el año en el que asumamos por fin que esta revolución va a ser constante y dejemos de celebrar cada nuevo invento dedicándole una campaña, para que sea la tecnología la que trabaje para el éxito de la campaña como una herramientas más de las que disponemos para ello.

Tal vez, de este modo encontremos una forma realmente eficaz de utilizar la tecnología en publicidad, mientras esperamos a que llegue de una vez por todas ese futuro que se resiste a llegar.