¿Por qué seguimos hablando de medios?

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Por lo menos de Medios de Comunicación. La reciente escaramuza entre la administración Trump y Huawei, que ha motivado el retiro del apoyo tecnológico de Google, nos hace ver que la expresión que hemos utilizado en el último siglo está pasando a mejor vida: la comunicación tiene infinitos modos para su propagación que poco tienen que ver con los que, en puridad, son lisa y llanamente Medios de Información. Las tres características clásicas de esos Medios: informar, formar y entretener han sido rebasadas por una comunicación global que fluye desde cualquier punto, que está interconectada con millones y millones de receptores (me refiero a personas, no a aparatos) que desinforma o informa según el caso y que no sólo utiliza la palabra comunicación en sentido académico sino que se vale de millones (otra vez) de aplicaciones que valen para cualquier cosa que se nos pueda ocurrir. 

Y lo que hay, que parece mucho, es apenas la punta de un iceberg que comienza a alcanzarnos con la tecnología 5G.

“los gurús publicitarios mantieneN una inversión tan jugosa que sigue aportando beneficios importantes”

Es tan fuerte lo que llega, que la escaramuza de la que hablaba en el principio no es más que un enseñarse mutuamente las garras entre contendientes que se están jugando el monopolio o el oligopolio de la nube, desde donde nos lloverán, granizarán o nevarán los prodigios cotidianos que nos esperan; todo vía comunicación. Digo que, la guerra ni siquiera ha comenzado y creo que no llegará la sangre al río y que igual que las potencias coloniales europeas se repartieron África. Las potencias coloniales tecnológicas se repartirán el mundo por medio de los Googles actuales y los futuros y habrá tres o cuatro grandes hermanos, alguno de ellos chino, por supuesto. Con este panorama lo demás son migajas y cada quien se intenta posicionar para adquirir cuota en su negocio, aunque sea el menguado negocio de la información, si es que los dueños del cotarro les dejan, que pienso que si, para que por lo menos exista el derecho al pataleo. 

En esos andurriales de estar por casa hay repliegues interesantes como los de Mediaset que en su país de origen se vuelca en el negocio de la televisión en abierto que, pese a todos los pronósticos de los gurús publicitarios mantienen una inversión tan jugosa que sigue aportando beneficios importantes. La bajada de inversión la han soslayado los líderes por medio de oligopolios, como se hace y hará en el 5G, aunque nos cuenten y canten melancólicas milongas.

Como los de la prensa regional en España (se ha confirmado la compra de Zeta por Prensa Ibérica) que dibuja un mapa nuevo, oligopolista, con cada vez menos actores. Esperamos en breve más acuerdos, para sacar un jugo todavía sabroso al sector que, agárrense, todavía da de comer y muy bien por cierto a los grandes dominadores de ese mercado.

Respecto a la prensa diaria, antaño la reina de los medios, solo comentarles que una fuente solvente me avisa de cambios sustanciales en el consejo y la ejecutiva de un muy importante soporte diario, probablemente para después del verano, con el fin de acometer una importante decisión, que cambiaría el mapa del sector adecuándolo al mercado publicitario. En esas estamos, pero lo importante se está jugando en otras canchas.


Que sean buenos.