Generación Z: Los reyes del TikTok

Poco queda ya de aquellos diarios a través de los cuáles los adolescentes volcaban todas las anécdotas y deseos que tenían en su día a día. Ahora, lo más parecido que hay de esas hojas de cuaderno son las redes sociales. La brecha entre el joven de ayer y de hoy no ha pasado desapercibida en el mundo del cine, industria que ha sabido reflejar con tino los cambios de las pubertades. Este recorrido por el séptimo arte ha llevado a FlixOlé a presentar la colección “Generación Z: Los reyes del TikTok”.

Cerca de 40 películas componen esta colección cuyos protagonistas son los propios jóvenes, acercando al espectador el gran abanico de vivencias que experimentan los adolescentes en su camino hacia la madurez. Este proceso en el que se entremezclan alegrías y penas, inseguridades y valentonadas, ha dado para escribir numerosos guiones que fotografían la juventud desde distintos puntos de vista.  

La sexualidad ha sido uno de los principales temas a tratar por el cine a la hora de abordar la adolescencia. Cesc Gay se adentró en esa edad con Krámpack (2000), donde muestra a dos jóvenes cuya inocencia se va diluyendo a medida que van conociendo el amor y los celos. Por su parte, los protagonistas de Y tu mamá también(Alfonso Cuarón, 2001) inician ese viaje hacia la madurez y el apetito carnal, contando con Maribel Verdú como tutora.

Igualmente, la creatividad también es un buen conductor hacia la sexualidad, como puede apreciarse en El camino de los ingleses(Antonio Banderas, 2006) o en Castillos de cartón(Salvador García Ruiz, 2009).   

Víctimas del drama

Por otro lado, si los guionistas de la adolescencia echasen ahora la vista a la calle, detectarían que la falta de oportunidades se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los jóvenes en la actualidad. La desmotivación que genera es un sentimiento que ya sufrieron algunos adolescentes en la Transición, quienes encontraron en la delincuencia una vía para salir adelante. El cine Quinqui reflejó en gran medida este drama. En Colegas(1982) y en La estanquera de Vallecas (1987), Eloy de la Iglesia se haría eco de las dificultades a las que se enfrentaba parte de la juventud en los 80′, recurriendo para ello a historias de chicos que se metían en toda clase de líos con tal de tener para vivir. Décadas después, Alberto Rodríguez retomaría con 7 vírgenes(2005) ese cine sobre los bajos fondos en una Sevilla más cercana en el tiempo.

Y es que a veces se tiende a culpar a los jóvenes de muchos de los problemas que arrastra la sociedad, cuando en realidad son víctimas de los males que la aquejan. Montxo Armendáriz hizo su particular reflexión sobre la juventud en Historias del Kronen, película cuyos protagonistas son presa de los excesos del conocido lema ‘sexo, drogas y rock&roll’.

Este tipo de dramas relacionados con las drogas y las historias callejeras han inspirado multitud de relatos en el cine español: Salto al vacíoAsfalto (Daniel Calparsoro, 1995 y 2000) o largometrajes como Antártida (Manuel Huerga, 1995), o Mentiras y gordas(Alfonso Albacete y David Menkes, 2009) donde la droga es un refugio para sus protagonistas ante esta la falta de oportunidades en la época llena de dudas e inseguridades que supone la adolescencia.

Sentimientos y familia

Si intensas son las experiencias que puede vivir un adolescente, no lo son menos los sentimientos que alberga su cuerpo de cristal. Más si cabe para un joven que ha alcanzado la mayoría de edad aislado del mundo debido a la rara enfermedad neurológica que padece, línea argumental que propone Santi Amodeo en Cabeza de perro (2006). 

En esta última cinta el espectador también se topa con uno de los pilares fundamentales en la vida de todo adolescente: la familia. Dicho eje vertebrador ha estado presente en largometrajes como Carreteras secundarias(Emilio Martínez-Lázaro, 1997), Felices dieciséis(Ken Loach, 2002), Eres mi héroe(Antonio Cuadri, 2003) y en Héctor(Gracia Querejeta, 2004).

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