‘Vuelven las familias a la Navidad’

Llega una nueva entrega de la sección “Salomón”, en este caso referente al número impreso de Noviembre del Periódico PublicidAD en 2021. No te pierdas su mirada crítica sobre algunos de los spots de actualidad.

«Vuelve la Navidad y vuelven familias y amigos a conectarse y a socializar. Todos vuelven a casa por Navidad. Situaciones emotivas y cercanas, besos, abrazos sentimientos reprimidos por culpa de la pandemia que explotan al reunirse las familias… en un spot que firma Suchard, pero que también podrían firmar otros productos navideños como el jamón Legado Ibérico El Pozo. Guiones intercambiables en los que se recrean momentos cotidianos y familiares en los que recuperar las navidades como siempre fueron. Y es que, mucho me temo que este argumento nos lo vamos a encontrar en casi todas las campañas de productos navideños que nos van a llegar en estas fechas. Los guiones y producciones podrían simplemente cambiar el plano del producto que firma el spot y no pasaría nada.

Aunque siempre hay quien se sale y marca la diferencia. Incorporando una bonita metáfora y actualizando la fábula de La liebre y la tortuga, la propuesta de El Corte Inglés recoge una entrañable carrera de niños liebres que se dejan atrapar por abuelos tortugas, con una tierna y emotiva complicidad propia de este vínculo entre abuelos y nietos. Es un emotivo homenaje a una de las relaciones más especiales que existen. La cadena de grandes almacenes identifica a los mayores compradores de juguetes, los abuelos, y los incorpora en su campaña de juguetes bajo el lema “juguetes para niños de 0 a 99 años” en un spot que transmite emoción y marca una diferencia entre los lenguajes comunes de la Navidad.

Pero a pesar de la originalidad de este spot, la liebre y la tortuga parecen están de moda. Casa Tarradellas también ha apostado por la tortuga en La gran espera, su nuevo spot. Se trata de un film para anunciar su pizza con masa de fermentación lenta y, como siempre, a través de una familia con hijos que podíamos definir, como mínimo, como peculiares. Es cierto que, en este caso, no es ningún histérico -como la niña que no quería mudarse de casa- sino todo lo contrario, esta vez el protagonista es un joven que le pregunta a su madre si es demasiado lento, “vísteme despacio que tengo prisa”, y, convencida de lo lento que le ha salido el niño, cuando suena el timbre del horno ella misma le pide que no vaya él, puesto que tienen que cenar hoy, y no mañana. Qué lástima de familias Tarradellas que no les salen ningún hijo normal».

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