La transformación digital, clave para que las compañías energéticas españolas sigan creciendo

Rebold, empresa de marketing y comunicación basada en el análisis de datos, tras analizar la actividad de las principales compañías, ha identificado los cinco grandes temas que van a centrar la comunicación del sector energético español en 2020: 

1. Avanzar hacia la sostenibilidad. En 2020 será fundamental que las empresas energéticas transformen su modelo de producción en favor de otros más sostenibles y que cumplan con la exigencia de la ciudadanía a nivel global. De hecho, las empresas del sector están abordando una transformación del mix de producción hacia otros plenamente sostenibles, como el cierre de centrales térmicas, la apuesta decidida por energías renovables (fotovoltaica, eólica, etc.), o por la producción de activos con técnicas que tengan un menor impacto medioambiental.  

2. Demostrar la excelencia en la eficiencia productiva y de operaciones: conjuntamente con los procesos de innovación e I+D+i llevados a cabo por las empresas para hacer más eficiente y transparente el proceso de cara a los usuarios finales (como las smart grids o los contadores inteligentes), también toman importancia otros modelos de producción, como es el caso de las cooperativas, y soluciones que permiten gestionar la demanda energética a medida de cada consumidor.

En el reciente Foro de Davos 2020, se observó además que diversos países europeos están solicitando una postura y una agenda común en materia de comercio, tecnología y energía, en lo que se denomina “green deal”. Esta postura podría propiciar, según la mayoría de las empresas del sector energético, un aumento de la inversión durante las próximas décadas, que ayudaría al sector a cumplir con los objetivos de transición energética. 

3. Transformación digital: las tecnologías digitales permiten conocer mejor las necesidades de cada cliente y optimizar los procesos de fabricación, aumentando la visibilidad, la automatización y la trazabilidad de las operaciones, para reducir costes e incrementar la eficiencia, según el informe Informe de Madurez Digital en España 2018, publicado por Minsait (Indra). Este conocimiento permitirá, también, adaptar la experiencia de cada usuario final del servicio, adecuando la oferta comercial de productos a sus intereses.

4. Incremento de la presión regulatoria: el entorno regulatorio intenta responder a las necesidades del consumidor en el contexto del marco de actuación de las empresas, que además son conscientes de que cualquier movimiento ciudadano tiene un reflejo muy importante en la reputación percibida.

5. Palancas y frenos reputacionales: a pesar de los esfuerzos del sector para comunicar de una manera veraz y objetiva, en determinados momentos surgen noticias u opiniones que llevan a poner en el punto de mira a determinadas empresas o directivos. Una adecuada respuesta en la gestión de los activos intangibles es fundamental para lograr escalar puestos en la opinión pública. La reputación es, por tanto, uno de los activos más importantes de las empresas, que tienen “el deber moral de tomar partido ante los desafíos sociales y medioambientales”, según señala el III Estudio Marcas con Valores. Dichos desafíos parten de una nueva ciudadanía, más consciente de su rol como consumidores y de la necesidad de actuar para proteger tanto el planeta como las propias sociedades en las que viven.  

Todo esto, además, está en línea con el marco de actuación establecido por la ONU en la Agenda 2030, así como la articulación en las diferentes ODS, que impulsan un marco de actuación global,  en colaboración con el resto de actores de la sociedad.  

Por todo ello, se hace imprescindible para las empresas energéticas analizar y entender en qué medida repercuten las diferentes informaciones en su potencial consumidor y en todos aquellos stakeholders con los que se relacionan, y como ésto impacta en la gestión de sus activos intangibles y en su reputación.   

“Desde Rebold ayudamos a las marcas a buscar y entender la correlación que puede existir entre su presencia mediática o su engagement y la decisión de compra de los consumidores, y a poner en contexto toda esta información dentro del entorno de las empresas de su competencia, así como de su sector de actividad, para tomar más y mejores decisiones que ayuden a poner en valor sus estrategias de comunicación”, añade Juan Camilo Bonilla.