‘Todo dura nada’, la última novela de Miguel Ángel Furones

‘Todo dura nada’ es el título de la última historia de Miguel Ángel Furones que ya está disponible en la plataforma de Amazon por menos de 6 euros. El madrileño se ha movido entre el mundo de la publicidad y el mundo de la escritura. Con un currículum que le ha llevado a ostentar grandes puestos de responsabilidad en agencias de publicidad de ámbito global, a partir de que su oficio se lo permitió se centró en la escritura con obras alusivas al mundo de la publicidad y luego con obras como el Té de Kunmig.

La Publicidad charla en exclusiva con Miguel Ángel que nos cuenta sus sensaciones del lanzamiento del libro.

¿Menorca sigue siendo la Isla Bonita?

Sin duda. En aquella película se contó una isla real. Es así de especial por muchas razones: su reducido tamaño, su poderoso grupo ecologista, su corta temporada de verano, su imposibilidad de construir en las grande fincas… pero sobre todo por el amor que los menorquines profesan por su tierra.

¿Es un barco en el Mediterráneo donde poder tomar el té y comer con los amigos?

Aquí la amistad es una religión. Yo tengo los mismos desde hace treinta años.  La mitad menorquines de nacimiento y la otra mitad de adopción, como yo.  En cuanto al té… somos más partidarios de los vinos de la isla.

¿Hay personas reales en la nueva novela?

Casi todos, salvo los protagonistas. Algunos de ellos ya salieron en la película de Isla Bonita (Nuria la escultora, Carlos el pescador de pulpos…). Lo que no es real, obviamente, es lo que transcurre en la historia.

¿Por qué “Todo dura nada”?

Para muchos Menorca es una isla de paso.  Por eso los menorquines son tan escépticos con los visitantes entusiastas. Esta isla ha sido invadida por los fenicios, los romanos, los turcos, los franceses, los ingleses, los aragoneses… Ahora la invaden los turistas sin entenderla. Si quieres ser aceptado debes demostrar durante muchos años que estás aquí para integrarte en la isla, no para cambiarla. En Menorca resulta fácil establecer una buena relación con su gente.  Son educados y corteses. Pero también saben que con el invierno la isla se detiene y son muy pocos los extranjeros que permanecerán en ella. Pues eso, que “todo dura nada”.

¿Ha pensado ya en su próxima novela?

Ahora que tengo tiempo está muy avanzada. No tiene nada que ver con esta pequeña historia, que en realidad fue un paréntesis para descansar de la otra. Es mucho más larga y documentada.  La verdad es que la estoy trabajando a fondo y con entusiasmo. Su título será “La vida que nos falta”.