Llega un consumidor informado, conectado y sensible a los precios

Las 10 tendencias que se presentan en este informe marcarán algunos de los grandes fenómenos que afectarán, muy pronto, al comportamiento del consumidor. Estas tendencias están influidas por tres elementos disruptivos que se entremezclan y que, junto a otra causas, son el eje del cambio de hábitos de consumo: la evolución de los fenómenos demográficos, el impacto de los factores macroeconómicos y la consolidación de las nuevas tecnologías, que condicionarán nuestras decisiones e interacción con las marcas en un contexto acelerado, que hace cada vez más difícil anticiparse con éxito. Analizar estas tendencias nos ayudará en el camino hacia esa anticipación.

A continuación resumimos las 10 TENDENCIAS CONSUMER 2020:

1. Consumidor en crisis: hace casi ya una década, se pronosticaba una recesión en los hábitos de consumo, incluso cuando la crisis ya hubiera pasado. Es un hecho que el consumidor actual está limitado financieramente, y eso lo hace más consciente, demandante y crítico, no solo con lo que compra, sino con su manera de vivir en general. 

2. Foodemic: la comida se transforma de manera progresiva en una discusión con tintes epidémicos, ya no por su escasez, sino por un sinfín de derivadas que en los últimos años han hecho que la industria alimentaria se enfrente de manera global a una creciente presión de la opinión pública, que afecta a todas las dimensiones de su cadena de valor y a su propio propósito. Todas estas preocupaciones han llevado a que en las sociedades más desarrolladas crezcan comunidades como la de los amantes de la comida orgánica, las de flexitarianos, veganos, vegetarianos… Estas comunidades, alimentarán en los próximos años las conversaciones sobre una visión diferente de la comida con implicaciones medioambientales, económicas y geopolíticas.

3. Forever young: la tendencia que experimentará el mayor crecimiento tiene que ver con los productos de belleza y antienvejecimiento. Además, en el caso de la estética, el foco se centrará en buscar los síntomas del cansancio y del estrés. Sin lugar a dudas, una amplia gama de oportunidades para empresas que desean llegar a un consumidor cada vez más obsesionado con conservar a toda costa su juventud.

4. Consumidores marca: la confluencia de los avances tecnológicos con clientes más informados y con mayor criterio, está convirtiendo a los consumidores en los directores de sus propias experiencias de consumo y a las marcas, en un set de herramientas para conseguirlo.

5. La era de la predicción: la digitalización de la relación entre consumidores y marcas ha dado como resultado un consumidor mucho más poderoso, con una arraigada expectativa de que las marcas sepan identificar y responder a lo que se espera de ellas. Hacer frente al reto de la satisfacción inmediata de nuevas necesidades requiere estrategias que permitan a las marcas predecir necesidades futuras y anticiparse. Las marcas de hoy tienen una oportunidad única para anticiparse y ser las primeras en responder a las expectativas de un consumidor que muta y evoluciona.

6. Retail Reborn: muchos centros comerciales continúan prosperando a pesar del aumento del comercio electrónico, una de las principales razones a las que se atribuye la extinción paulatina de la categoría. Y es que, entre las ventajas de las tiendas físicas, el factor humano desempeña un papel fundamental. En ese sentido, para algunas cadenas, el concepto de tienda inteligente tiene más que ver con “facilitar personal” que con reducirlo drásticamente. Parece ser que el reto para el éxito minorista en la era digital es que el visitar una tienda sea una conveniencia, y lo que es más, volver a cuando las tiendas eran un destino.

7. Activismo Posgeneracional: desde iniciativas digitales hasta arte escénico y compromisos sociales, los consumidores están recurriendo a todas las formas de expresión y participación pública para difundir el mensaje sobre el cambio y la concienciación. Cada vez participan más adultos como usuarios activos, influyendo en que el activismo social no sea solo terreno de jóvenes, desdibujando las edades de quienes adoptan una causa como propia.

8. Una nueva calma: se estima que para finales de 2020, en el mundo habrá conectados cerca de 50 mil millones de dispositivos móviles. Este esfuerzo de las sociedades por estar cada vez más conectadas, apelando a factores como la productividad y la eficiencia ha empujado a las mismas personas a buscar un time out de esta sobrecarga de información y velocidad, pidiendo de manera tácita una vía de escape a una era de la información caracterizada por la ansiedad de las redes sociales y la presión laboral y del éxito.

En el caso de las marcas, estamos ante el inicio de un cambio de paradigma que se viene gestando desde hace algunos años en donde el exceso de “ruido” para las personas ha hecho que las estrategias tradicionales de mercadeo hayan dado un vuelco importante. Lo que conocemos como spam se hará cada vez más notable entre los consumidores para las marcas que no logren desprenderse de ese “ruido” y no busquen la atención de las personas a través de la personalización en función de sus intereses más allá de sus necesidades, a partir del entretenimiento y la información.

9. Human Search: la última barrera que separaba a la tecnología de las personas se difumina a través del Voice Search y del Visual Search, ya que corresponden con nuestra manera innata de percibir y de comunicarnos. El dato que más interesa a las marcas es que los early adopters del Voice y el Visual search verán incrementados sus beneficios en 2021 un 30 % por encima de quienes no se suban a este carro. La metáfora tan manida de que “toda marca e institución necesita ser capaz de encontrar su propia voz (e imagen)” se torna ahora irónicamente autocumplida: ahora es una necesidad literal.

10. Consumidores Sibaritas: el consumidor actual aprecia la posibilidad de valorarse, de mimarse, porque se lo merece. El propósito del consumidor sibarita ya no va a ser el que nos viene automáticamente a la mente cuando pensamos en la sufrida compra de este tipo de artículos. No solo por la ya referida lucha por la democratización, sino también por la necesidad de comprar productos de marcas occidentales por consumidores de países como China, con una clase media cada vez más emergente.

De esta manera, se anticipa un consumidor informado, conectado, sensible a los precios, preocupado por las evaluaciones de otros compradores, que le gusta autopromocionarse, en buscar una gratificación instantánea e inconscientemente seguro.

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