‘Tan fácil (y tan difícil) como comunicar’

La Publicidad lanza en septiembre el “Especial Agencias 2019”, donde diferentes profesionales del sector ofrecen su particular punto de vista sobre el panorama actual de las agencias. Descubre el artículo de opinión de Luis Gandiaga, Corporate General Director de beon. Worldwide.

Sabemos que la comunicación es esencial en cualquier tipo de actividad empresarial. No solo es poner en contacto a la marca, a través de mensajes, con clientes, consumidores, empleados, otras marcas o con cualquier otro agente de interés según su estrategia, sino que consiste en tocar, por un instante, el alma de tu objetivo. 

Aunque la cita dice que ‘si no comunicas, no existes’, gestionar una marca no es fácil. Más bien, comunicar una marca de forma efectiva, atractiva y correctamente dirigida a la obtención de resultados es una tarea complicada. En primer lugar, debemos interiorizar que la comunicación debe despertar nuestras emociones y ponernos la piel de gallina. Pero ojo, no nos confundamos. No estamos hablando de marketing o de branding, hablamos de comunicación.

“Hoy en día el cliente es totalmente voluble y no tiene problema de dejar una marca para seguir a otra”

¿Por qué algunas marcas han consiguen el éxito a pesar de convivir en un mar de competidores similares en producto, calidad y precio? Porque, como consumidores, hemos llegado a sentir los sueños y los objetivos de la marca, nos han transmitido la ilusión de lo que hacen y, sobre todo, por qué lo hacen. En definitiva, se han convertido en lovemarks.

La comunicación ayuda a alcanzar objetivos a través de historias con las que el consumidor se siente identificado, pero ante un consumidor que cada vez es más sibarita y que necesita propuestas totalmente personalizadas, la cuestión se centra en saber comunicar. Hoy en día el cliente es totalmente voluble y no tiene problema de dejar una marca para seguir a otra. De ahí la constante evolución de estrategias de comunicación que permitan mantener al consumidor fidelizado. 

Pero las marcas no se quedan atrás y han perfeccionado tan bien las distintas formas que tienen de acercarse a los consumidores, que se dirigen a ellos conociendo perfectamente sus necesidades y sus preferencias, como un familiar o como un amigo de toda la vida, para que el cliente se sienta comprendido. De ahí la importancia de la diversidad cognitiva, que permite trabajar de forma individualizada.