«Solo nosotras podemos darnos el valor que tenemos en las empresas»

El empoderamiento de la mujer no es una moda. Surge de la necesidad de dar visibilidad a una problemática que en muchos ámbitos profesionales, sigue existiendo. Techos de cristal, diferencias salariales, conciliación… son algunos de los principales retos a los que se han enfrentado las mujeres en el entorno laboral a la hora de alcanzar puestos de responsabilidad.

Sin embargo, el sector de la publicidad, el marketing y la comunicación cuenta cada vez con más profesionales mujeres, desde directivas hasta emprendedoras que, a través de esta sección especial que lanzamos dedicadas a ellas, hablan de su experiencia en este sentido. Hoy le toca el turno a Ana Rodríguez, Growth Director de &Beyond para las agencias Infinity y Veritas.

¿Cuáles han sido los principales escollos que ha tenido que superar para llegar hasta su actual puesto de trabajo?

La verdad es que siempre he tenido muy buenos jefes que han confiado en mi y me han permito desarrollar mi carrera profesionalmente ofreciéndome diversas oportunidades. También he confiado siempre en mi capacidad de trabajo aunque no ha sido fácil llegar hasta donde estoy hoy. Los escollos que tenido que superar ha sido siempre las eternas jornadas de trabajo. En este sector no hay horarios y esto, a veces, desgasta.

Empecé de becaria en una consultora donde llegaba siempre a casa de noche, nunca antes de las 9 de la noche. Aún recuerdo la primera vez que me cambié de trabajo y les decía a mis antiguos compañeros que era increíble porque salía a las 7 de la tarde. No me lo creía. Después me pasé al mundo de las agencias de medios y volví otra vez a las horas intempestivas. Creo que esto es algo que las nuevas generaciones no están viviendo, tengo la sensación de que ahora los jóvenes están más concienciados en jornadas más productivas de trabajo y luchan más por su tiempo de ocio de lo que lo hacíamos nosotros hace 10 años.

Decir que a una mujer le cuesta más alcanzar un puesto de responsabilidad, ¿es demagogia o totalmente cierto?

Es totalmente cierto. A una mujer le cuesta mucho más alcanzar un puesto de responsabilidad, siempre tengo la sensación de que a las mujeres se nos exige continuamente estar al máximo nivel mientras q a ellos se les presupone. A lo largo de mi trayectoria profesional me he encontrado a muchos hombres en puestos de responsabilidad con muy pocas ganas de trabajar mientras que jamás he visto esto en las mujeres. Todas las que he conocido que llegan a estos puestos es porque de verdad se dejaron la piel en conseguirlo.

Como en todas las crisis, en esta de la COVID, ¿vuelven a ser las mujeres el sector más vulnerable?

Por supuesto. Se nos llena la boca de decir que hemos sido capaces de teletrabajar y las empresas no han notado una bajada en la productividad. Que se puede. Y sí, se puede, pero… ¿En qué condiciones? Aún recuerdo algunas videollamadas que tuve durante la pandemia dándole el pecho a mi hijo con cuidado de que no saliera en pantalla o quitándome la cámara. Por no hablar de aquellas madres que tuvieron que teletrabajar con niños entre 2 y 5 años. Verdaderamente todo un reto imposible de conseguir mientras muchos padres se encerraban en sus despachos porque “estaban trabajando”, si, y nosotras, y nosotras.

¿Ha notado algún tipo de discriminación salarial en los puestos en que ha desarrollado su labor profesional?

No tengo pruebas pero tampoco dudas.

¿Romper el llamado techo de cristal es posible o solo es un acto reservado a unas pocas?

Por supuesto que es posible. Trabajando mucho y defendiendo nuestros derechos. Solo nosotras podemos darnos el valor que tenemos en las empresas, no podemos dudar de nuestras capacidades.

En su caso particular, la famosa conciliación familiar, ¿ha sido posible a costa de qué?

Pues lo cierto es que el teletrabajo me ha ayudado mucho a esta conciliación. No puedo recoger a mi peque en la guarde porque trabajo todo el día pero los días que teletrabajo aprovecho y me encargo yo de recogerle. Ese momento me da la vida y me vuelvo a conectar al curro cargada de energías. También me ayuda el simple hecho de tener un portátil, esto me permite salir a mi hora y pasar la tarde con mi hijo, aunque una vez está dormido no voy a negar que, muchas veces, lo vuelvo a abrir. Pero no me pesa porque ya estuve la tarde con él. Son pequeños detalles, no hacen falta grandes medidas para conciliar.

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