‘Sobre la (adecuada) lectura de gráficos’

Pedro Herrero, Supervisor de Nuevas Tecnologías y Métricas en Equmedia, nos trae su visión en exclusiva para La Publicidad sobre cómo leer gráficos.

“Es increíble como algo que nos afecta tanto en el día a día no seamos capaces de entenderlo. Con esta frase me podría referir a muchas cosas, pero, en esta ocasión, estoy hablando de los gráficos que representan datos y que, en nuestro trabajo diario, vemos a menudo.

No me refiero a gráficos más o menos complicados de leer, como pueda ser un BoxPlot, o diagrama de caja, o a un gráfico Q-Q (que se utiliza para el diagnóstico de diferencias entre la distribución de probabilidad de una población de la que se ha extraído una muestra aleatoria y una distribución usada para la comparación). Estoy hablando de gráficos como los diagramas de barras, tan sencillos como este que muestro a continuación:

Leyendo este gráfico, se puede observar cómo la categoría 2 no tiene ningún dato, mientras que la categoría 4 es la líder.

En este segundo ejemplo, queda claro cómo las categorías 1 y 4 lideran la clasificación seguidos, muy de cerca, por la categoría 3:

Por último, en este tercer conjunto de datos, podemos observar cómo entre la columna 1 y la 4 existe una gran diferencia, ¿verdad?

Algunos ya os habréis dado cuenta, pero, en estos gráficos, hay truco: todos tienen el mismo data set por debajo (de hecho, son los datos que aparecen por defecto cuando insertas un gráfico de este tipo en Word).

¿De dónde viene entonces la diferencia visual? Simplemente, del hecho de jugar con escalas:

  • En el primero, el eje vertical empieza a partir de 3, con lo que la categoría 2 desaparece.
  • En el segundo el eje vertical, tiene su máximo en 4, por lo que las categorías 1 y 4 parecen tener el mismo valor.
  • En el tercero, los valores del eje se mueven entre 4,1 y 4,7. De esta forma, parece que una diferencia de 2 décimas es mucho más importante.

Cuando nos enfrentamos con un dato graficado, debemos tener en cuenta que estamos sacrificando el detalle del dato para ganar en legibilidad. Es cierto que es mucho más fácil hacerse una idea mental de un gráfico que de una tabla llena de números, pero esto también hace que debamos estar mucho más atentos para que esa legibilidad no se vuelva en nuestra contra.

Así que, cuando veamos un gráfico nuevo, debemos pensar: ¿tenemos claro en qué escala está? ¿Todos los datos se leen de la misma manera? ¿Vemos dónde terminan y empiezan los datos? ¿De qué unidades estamos hablando?

Por esto, también es muy importante contar con un equipo de profesionales que sean capaces de analizar todo esto y que, realmente, los datos que vayamos a ofrecer sean verdaderamente aquellos que ofrezcan lo que verdaderamente queramos destacar”.