‘Ser creativos sin perder el alma es ser independientes’

Desde el Periódico PublicidAD hemos elaborado un apartado bajo el nombre “Especial Agencias Independientes, donde diferentes profesionales del sector ofrecen su particular punto de vista sobre el panorama actual de este tipo de agencias. Hoy le toca el turno a Milos Kalvin, Director Creativo Ejecutivo en Madre.

“Empiezo este artículo parafraseando al gran Frank Zappa. He aquí lo que el mundo necesita, otra agencia de publicidad, pero no una cualquiera, nosotros somos ¡INDEPENDIENTES!

Error número uno: Creernos el ombligo del mundo. Una reflexión sobre el propósito y los valores para continuar.

Parafraseo de nuevo. Hace casi dos años el mundo se conmocionaba por la crisis del Covid-19. Entramos en una dimensión de la realidad que no había pasado jamás por nuestra imaginación. A partir de ese día empezamos a vivir situaciones completamente nuevas, inesperadas, para la que nada estaba ensayado ni previsto. El mundo ha cambiado y nosotros también.

Con la humildad como valor para afrontar el futuro, debemos reconocer que no somos inmunes a acontecimientos extraordinarios. Que hay momentos en los que no hay un manual de experiencias previas que nos puedan guiar. Que existen encrucijadas en las que los valores son nuestra única guía. Que la razón de ser de un proyecto es servir a toda la comunidad de la que forma parte.

Tenemos la certeza de que, recuperando ciertos valores, podemos ayudar y, desde la humildad, aportar nuestro grano de arena para intentar hacer un mundo mejor. Para verbalizar el propósito. Así, lo que hacemos en MADRE no es marketing, no es publicidad, no es diseño, lo que hacemos es intentar mejorar la vida de las personas, la vida misma de la sociedad. Esa es la importancia 

de tener un propósito y compartirlo, haciendo nuestro mundo mejor ayudando a las personas.

Nos fascina ser creativos. Nos fascina idear cosas con libertad y observar como adquieren forma, nos fascina estar concentrados todo el día en un proyecto, abandonándonos totalmente al trabajo y, a pesar de llevar en este mundo de la publicidad, diseño, marketing y comunicación más de 30 años, todavía nos emociona ver el resultado final de un proyecto en la televisión, en internet, en una marquesina, en las redes sociales o en la mano sintiendo la textura del papel y el olor de la tinta.

Somos una NO agencia independiente y sí, nos consideramos pequeños y así queremos seguir pareciéndolo. Preferimos sentirnos Principitos y Peter Panes. Preferimos ser David, porque ya fuimos Goliat.

Somos una pequeña NO agencia, pero un gran proyecto. Pensamos en grande porque solo así se pueden hacer cosas grandes. Somos modestos porque solo así se puede actuar con seguridad. Somos leales porque solo así se puede trabajar con el cuerpo, corazón y alma. Actuamos con honestidad porque solo así se puede decir NO. Preferimos sentirnos como Hércules o Aladino porque ya fuimos Zeus y el genio de la lámpara.

Podríamos ser Chief Executive Officer, Founder & Executive Producer, Head of Art & Designer o Chief Cretive Officer, pero preferimos ser simplemente Directores de Gestión y de que todo esté en orden, Directores Audiovisuales y de hacerlo posible, Directores de Contenidos y de traer talento a bordo, Directores Creativos y de atreverse con todo, Directores de estrategia y del sentido común. Profesionales con mucho oficio a sus espaldas pero con la misma ilusión y pasión de los que empiezan.

Hace años, siendo director creativo y fundador de una de esas llamadas “gran agencia”, vino a verme un jovencísimo creativo que buscaba un hueco en este mundillo. Al entrevistarle tuve una revelación. Su curriculum era un A4 con una única frase en el centro que versaba así: «la frontera entre una genialidad y una tontería es una línea muy fina”. No lo dudé un segundo y le ofrecí un puesto como creativo. Mi sorpresa fue mayúscula cuando me respondió que gracias, pero que no trabajaría en un lugar como el nuestro. Una semana después de rumiar a todas horas lo que había pasado, llamé a Andrea Boffetta, uno de los mejores creativos con los que he trabajado nunca, y le pregunté que si montaba un espacio diferente en el que se sintiese cómodo aceptaría venirse conmigo. Me dijo que sí. A la media hora estaba reunido con mis socios diciéndoles que me marchaba, que habíamos perdido nuestra esencia. Corrían los finales de los 90 y desde entonces he tenido claro lo que significa ser independiente. 

Y termino este artículo con una última reflexión.

Los premios sirven para sanar egos, la facturación para medir la avaricia, el número de empleados para justificar tarifas… nuestros clientes son nuestra familia y con la humildad como propósito hacemos proyectos en lo que de verdad importa es disfrutar sirviendo al cliente y amigo, sirviéndonos a nosotros mismos para no perder nuestra esencia. 

Ser creativos sin perder el alma es ser independiente”.

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