¿Puede salvar vidas la publicidad digital?

¿Puede la publicidad digital salvar vidas? Este revelador informe realizado por Ari Levenfeld, director de Privacidad de Sizmek y uno de los artífices del GDPR muestra cómo, más allá de su originaria esencia comercial, la tecnología de la publicidad digital ha pasado a utilizarse con fines sociales de extrema relevancia, como la localización y rescate de niños desaparecidos mediante alertas en móviles con un sistema que se aplica en numerosos países, incluida España.

Más allá de su originaria esencia comercial la tecnología que se aplica a la publicidad digital ha pasado a utilizarse asimismo con fines sociales de extrema relevancia. Por ejemplo, para localización y rescate de niños desaparecidos mediante alertas en móviles con un sistema que se aplica en numerosos países incluida España, y que está ganando muchos premios porque amplía el potencial y alcance de las acciones de rescate de menores. En un momento como el actual con las grandes tecnológicas bajo la lupa por el uso que hacen de la información personal, resulta muy relevante esta colaboración a nivel global entre empresas innovadoras, organizaciones policiales y entidades sin ánimo de lucro para usar la tecnología publicitaria para un fin tan altruista como salvar vidas, muy lejos por tanto del carácter intrusivo que algunos achacan a la publicidad. 

“Sinceramente, como padre no puedo imaginar nada más horrible que no saber dónde están mis hijos. La tecnología sin duda mejora nuestras vidas pese a los frecuentes casos de fuga de datos de grandes empresas y hasta supuestas injerencias en procesos electorales de empresas por el acceso a información personal como se ha desvelado especialmente en 2018, un año en el que entró en vigor un ambicioso reglamento en Europa para dotar de mayor privacidad a los usuarios”, comenta Ari Levenfeld, director de Privacidad  de Sizmek y artífice de este informe.

La alerta “Amber” es un sistema de notificación de menores desaparecidos surgido en EEUU en 1996, que ha dado un nuevo paso al implicar a la industria programática, y cuya denominación hace referencia a la niña de nueve años Amber Hagerman, raptada y brutalmente asesinada aquel año. Desde entonces, su implementación ha permitido el rescate de más de 992 menores. Sólo en Estados Unidos cada 90 segundos se informa de un niño desaparecido o secuestrado. En 2017 el FBI registró más de 400.000 incidentes de este tipo.

La Federación para Alertas de Internet (FIA), una alianza sin fines de lucro que trabaja con el FBI y el Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados (NCMEC, por sus siglas en inglés) para localizar a menores ha desarrollado una infraestructura de distribución publicitaria para acelerar las alertas y mejorar la geolocalización de los envíos tras pedir a los soportes digitales que donaran medios para su funcionamiento. La FIA utiliza la misma tecnología que se aplica en las campañas publicitarias digitales. 

Las alertas se lanzan con el nombre del niño y cualquier información del presunto secuestrador (marca, modelo del automóvil, número de matrícula, fotos) que se distribuye según criterios geográficos a la población en el área en donde ocurrió el incidente. El aviso, que se dirige a teléfonos móviles, ordenadores portátiles y tabletas, irrumpe en la pantalla para facilitar su visualización. Se sabe que las primeras horas tras un suceso son vitales para la recuperación de un niño. Además, los menores que finalmente pueden ser localizados, aparecen en la mayoría de casos en el territorio donde se originó la alerta. Por eso, cuanto más rápida y localizada sea su distribución, mayores serán las probabilidades de rescate. 

Por otra parte, la FIA ha extendido su sistema de alertas con esta infraestructura a nuevas funcionalidades como evacuaciones previas a un previsible huracán, tornado o tsunami, o la retirada urgente de ciertos alimentos o agua contaminada.