Nuevas costumbres en la era post-COVID 19

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Reactivar la economía y recuperar la normalidad serán las dos grandes prioridades globales una vez vencida, o cuanto menos controlada, la pandemia del coronavirus (COVID-19). Pero, para hacerlo de la mejor forma posible, tendremos que tener en cuenta las lecciones que nos deja esta crisis y bajo la certeza de que el mundo que nos espera será muy distinto del que conocíamos. Y, aunque “no sabemos cómo será ese mundo, tenemos herramientas para intentar predecirlo“, afirma el CEO y fundador de Opinno, Pedro Moneo. La consultora de innovación acaba de publicar el informe Restart: 10 Post COVID-19 Trends, en el que identifica 10 tendencias que podrían estar a punto de empezar a modelar ese nuevo mundo. Para acercar a la sociedad el conocimiento recopilado, Opinno organizó esta semana un webinar público en el que participaron líderes económicos y sociales para poner en contexto la información y ampliarla desde sus distintos puntos de vista, y al que se sumaron más de 1.000 asistentes de más de 15 países.

A continuación, recapitulamos las 10 tendencias post-Covid identificadas por Opinno:

  • Hipocondría social: bienestar, salud e higiene, para nosotros y nuestros seres queridos. Nunca volveremos a ser los mismos. La gente se cuidará más a sí misma y también a los demás. La hipocondría se convertirá en una palanca para innovar en la industria de la salud, los cuidados y el bienestar. Veremos revoluciones como las personas cuantificadas, el diagnóstico asistido y los tratamientos personalizados.
  • Low cost con valores y alargolescencia programada. La crisis del coronavirus nos ha demostrado que la economía, nacional e individual, es frágil. La gente ahorrará más, lo que favorecerá la aparición de nuevos métodos de ahorro y productos financieros enfocados al medio y largo plazo. Esto supondrá una gran oportunidad para la industria financiera y las fintech. Además de ahorrar, quizá la recesión nos obligue a ganar menos, lo que fomentará la vida low cost, pero sin perder los valores y la conciencia que los consumidores han alcanzado en los últimos años. Reducida la capacidad de gasto, la gente poseerá cada vez menos cosas, pero querrá que duren más y que sean más respetuosas con la sociedad y el medio ambiente.
  • Economía del reconocimiento: los nuevos héroes. Más allá del profesional sanitario, los héroes del nuevo mundo serán los transportistas, los trabajadores de supermercados, el personal de limpieza, los cuidadores de personas mayores y las distintas fuerzas de seguridad. Habíamos olvidado la importancia de estos trabajadores, y la crisis de la COVID-19 lo ha evidenciado.
  •  Servicio Básico Universal. La economía digital, dominada por los gigantes de los datos, reabrió el debate de la renta básica universal. Ahora, la pandemia de la COVID-19 podría impulsar el concepto de los servicios básicos universales, una idea que ya funciona desde la llegada de los servicios freemium. A medida que diferentes servicios se aproximen a coste marginal cero, empresas y gobiernos tendrán la oportunidad de crear versiones gratuitas para los más desfavorecidos. Además, estos servicios podrán convertirse en un gancho comercial para conseguir nuevos clientes.
  • Digital por defecto. El teletrabajo masivo ha llegado a la fuerza y para quedarse. Las relaciones en remoto, tanto laborales como comerciales, serán más habituales y se convertirán en una palanca para atraer talento. Este cambio favorecerá la tendencia en auge de los nómadas digitales y de la España vaciada. En este contexto, los sectores de viajes y la industria de facilities management encontrarán una gran oportunidad para innovar.
  • Patriotismo industrial: la reindustrialización de Europa y España. El desabastecimiento reforzará la importancia de la investigación, de la producción propia y de la redefinición de la cadena de suministro. Esto generará una gran oportunidad para impulsar la industria española, para ‘volver a los basics’ y reivindicar el ‘made in Spain’.
  • La economía de la sostenibilidad. Tras la pandemia, gobiernos, empresas y ciudadanos recuperarán la lucha contra el cambio climático. Sabemos que se avecina una recesión económica, pero las empresas que no sean sostenibles pueden perderlo todo. La sostenibilidad se convertirá en el nuevo gran pilar de los valores corporativos y personales.
  • Business Future Thinking: estrategia empresarial más futurista, colaborativa y abierta. A partir de ahora, la gestión empresarial manejará escenarios más o menos apocalípticos con planes de contingencia. Rodearse de visionarios, tecnólogos, futurólogos y envisioners será cada vez más importante y las predicciones se harán a cada vez más corto plazo. 
  • Capitalismo en la slow society. La ralentización que estamos viviendo nos obligará a redefinir los KPI por los que medimos a las empresas. Puede que veamos cosas nuevas, valoraciones con PER (relación precio beneficio) acordes con la previsión de beneficios de sus siguientes cinco años, que para algunos sectores serán sensiblemente inferiores. Una vez más, los ESG (environmental, social and corporate governance) serán un componente fundamental de la valoración de las empresas. 
  • Desconfianza masiva: La credibilidad de las fuentes de información se volverá estratégica, igual que la transparencia y el conocimiento profundo, elementos que deberán convertirse en los nuevos valores y pilares de cualquier marca que quiera sobrevivir. Gobiernos, empresas, medios de comunicación ya no podrán basarse en estrategias frívolas y populistas. Mentir dejará de ser una opción