‘Los grandes desafíos que presenta Instagram de cara a la próxima década’

Pablo Sammarco, General Manager en The Social Media Family, nos trae un artículo de opinión en exclusiva donde analiza cómo han sido los 10 años de la red social Instagram. Pablo es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense, y Grado Superior de Gestión Empresarial y Dirección de Comunicación en IE Business School. Nativo digital, su carrera siempre se ha centrado en el mundo online, primero como periodista, y desde 2010 como formador y consultor de marketing digital, emprendimiento y project management. Fundador de ‘Periodistas por el Mundo’, primera red social de habla hispana dedicada a profesionales de la información, ha trabajado en múltiples sectores y con cientos de clientes, principalmente desde The Social Media Family, agencia de marketing digital que creó en 2010.

Instagram acaba de cumplir 10 años, una década en el que ha pasado de ser una aplicación solo para iPhone a convertirse en una de las plataformas sociales con mayor número de usuarios: actualmente, más de mil millones de personas -de los cuales cerca de 16 están en España, según la última edición del informe anual elaborado por The Social Media Family- utilizan la red social que Facebook compró en 2012 por la nada desdeñable cifra de 1.000 millones de dólares.

Si lo que cautivó en un primer momento a los usuarios fue su simplicidad frente a otras aplicaciones como Twitter (poder subir fotografías y modificarlas con una serie de filtros), las innovaciones que han ido incorporando con el paso de los años le han convertido en lo que es hoy: primero fue la posibilidad de subir vídeos; después, se apropió de la funcionalidad de stories de Snapchat; posteriormente, apostó por IGTV, una suerte de YouTube, para finalmente disparar un torpedo a la línea de flotación de TikTok con el lanzamiento de Reels.

Entonces, ¿cuáles son los grandes desafíos que presenta Instagram de cara a la próxima década? Por un lado, se encuentra el cada vez más frágil equilibrio entre los intereses de empresas y usuarios: en apenas 5 años, hemos visto cómo el porcentaje de usuarios de redes sociales a quienes les parecía bien la publicidad pasaba de un 52 a un 30% (IAB Spain). No en vano, Facebook es consciente de ello, de ahí que haya puesto en foco en funcionalidades basadas en la transaccionalidad, como la posibilidad de integrar nuestros catálogos de productos, etiquetarlos en las publicaciones y, finalmente, poder disponer de nuestra propia tienda online.

el contenido sigue siendo el gran motor de cualquier plataforma

En segundo lugar, la siempre perenne amenaza de no convertirse en otro MySpace, desafiado por un macho Alfa más joven (como, por ejemplo, TikTok), que ponga en juicio su liderazgo y haga que su uso vaya decayendo. Esta tónica habitual y recurrente en el ecosistema social se combate con dinero (comprando rivales e integrándolos en el grupo) o funcionalidades (ya sean desarrollos propios o “adaptaciones” de terceros).

Finalmente, cómo gestionar una estrategia de retribución justa de sus creadores de contenido, hasta ahora en perenne fase beta: se ha hablado de IGTV, de Reels…pero la realidad es que sus principales fuentes de ingresos siguen procediendo de campañas externas, una facturación de la que, paradójicamente, las arcas de Instagram no ven un euro.

Llegado a este punto, lo único incuestionable es el hecho de que el contenido sigue siendo el gran motor de cualquier plataforma… e Instagram no podía ser menos. Si logra que sus usuarios sigan creando contenido de valor para sus comunidades, la supervivencia y éxito de la plataforma estará prácticamente asegurada. Por el contrario, si son esos mismos usuarios quienes ven en otras propuestas un lugar donde poder expresarse (y monetizarlo mejor), el escenario no va a ser tan halagüeño”.