‘Huawei sin Google; más interesante que el final de Juego de Tronos’

Juan Manuel Parra, Director General de Grupo Entusiasmo, publica un artículo de opinión tras la noticia bomba entre el conflicto de Google y Huawei, que traspasa barreras comerciales. ¡No te lo pierdas!

Foto de Juan Manuel Parra

En la orden ejecutiva firmada por Trump el pasado día 15 de mayo se declara oficialmente el estado de “emergencia nacional” para las telecomunicaciones estadounidenses y prohíbe las transacciones con compañías que pongan en riesgo la seguridad nacional. En su lista negra de compañías incluye Huawei a la que acusa de espionaje sin que la CIA haya presentado todavía las pruebas que dice tener para inculparla. Dicha orden obliga a compañías estadounidenses como Google, Qualcom o Intel a dejar de trabajar con Huawei.

El fuerte desarrollo económico chino con su paulatina incorporación personalista al sistema capitalista mundial, en posesión además de gran parte de la deuda de EEUU, está comprometiendo la hegemonía americana. Washington hoy dominado por un empresario agresivo con poder ejecutivo intenta frenar como sea dicha ascensión. Esta última y arriesgada medida quiere limitar la posición de Huawei en la inmediata expansión mundial de las redes de 5G. Debemos recordar que Huawei más allá de ser el tercer vendedor de móviles y tablets del mundo (sólo detrás de Apple y Samsung) es el líder mundial en infraestructuras de telecomunicaciones.

Google y Huawei no desean el más mínimo distanciamiento de una relación que ha sido muy positiva, pero ambos deben cumplir con los dictámenes de los distintos gobiernos a los que sus matrices corporativas siguen vinculadas. Samsung y Huawei han respetado hasta hoy que la sangre que corre por sus terminales sea la de Google y aunque han hecho tímidos intentos con sus propios sistemas operativos y tiendas de aplicaciones no han realizado apuestas con seriedad (sólo a excepción de Tizen, el sistema de Samsung para dispositivos wearables que tuvo que implantar aburrido porque Google no diera pasos en firme con WearOS y les estuviera hundiendo la venta de smartwatches). Google, Huawei y Samsung son compañías que se deben a sus accionistas y no a votantes por lo que han preferido mantener una colaboración que ha sido positiva para los resultados de las tres. La irrupción política en esta relación obliga a Huawei a reaccionar, y lo va a hacer con toda la ayuda posible de gobierno chino.

Como a cualquier superpotencia a China le gustaría dominar la economía mundial y esta situación les obliga a acelerar decisiones, pero sabe que tiene hacerlo sin caernos mal, porque si no compraríamos sus productos (esto los americanos lo han “bordado” en los últimos 100 años y se lo deben a Hollywood). Ni en los intensos giros de guion de los últimos episodios de Juego de Tronos se ha visto un movimiento tan interesante para el desarrollo de la tecnología de consumo mundial y que indirectamente afecta al mercado publicitario.

“Si casi un tercio de los móviles del mundo van a dejar atrás Android, va a ser más difícil llegar la totalidad de la audiencia móvil”

¿Cómo afectará este movimiento al mercado publicitario mundial?

Huawei no va a dejar caer una división que vende 203 millones de móviles con incrementos de +34% anuales. La primera noticia es positiva; la compañía primero va a reaccionar implementando una versión propia de sistema operativo y segundo va a tener que comunicarlo hasta convencer a los consumidores de que sigan confiando en la marca. Esto se traduce sin duda en un incremento de su inversión publicitaria mundial, a la que sus competidores tendrían que reaccionar.

Uno de los pilares fundamentales de la posición dominante de Google en la publicidad digital es la inigualable capacidad de Android de recopilar datos de los usuarios e integrar su publicidad en la navegación y aplicaciones. Si casi un tercio de los móviles del mundo van a dejar atrás Android, va a ser más difícil llegar la totalidad de la audiencia móvil, pero quizá ayude a que sea más barato.

Pensando positivamente en Google como si fuera una NASA que abre nuevos mundos digitales, la obligada ruptura ralentizará la implantación de soluciones que nos hacen la vida cada vez más cómoda a los usuarios (ya lo sufrimos cuando Apple quitó Google Maps de sus terminales). Pero si pensamos que dicha compañía domina el 41% de la publicidad digital, ejerciendo a diario su influencia en precios de impactos, data y formatos, el que pueda aparecer un competidor es sin duda positivo. Para Huawei obtener rendimientos publicitarios del ecosistema de soluciones que tiene que correr en desarrollar alrededor del “HuaweiOs” no será hoy su principal preocupación sino más bien cómo no perder millones de clientes en una situación de mercado sin precedentes (sólo comparable a que anunciasen a los conductores de coches diesel que en un par de meses se dejaría de vender ese carburante). Estoy seguro de que entre sus 180.000 empleados hay “un par de profesionales entregados” a que Huawei en breve tenga soluciones publicitarias que atraigan el interés de agencias y anunciantes a nivel mundial.

Las colaboraciones e integraciones de Huawei con Baidu, Alibaba, Sina o Tencent están mucho más cerca que ayer y seguramente más facilitadas por el gobierno chino que los propios ánimos de Apple, Amazon, Twitter, Facebook y Google por entenderse o las facilidades de colaborar que les prestan de los gobiernos europeos y americanos.

Esperamos expectantes los siguientes episodios, con la esperanza de que se favorezca a la diversidad en la oferta publicitaria y a que Google tenga que enfrentarse publicitariamente a un Huawei, que sin duda ayudará a su propia mejora, como siempre ha ocurrido a las buenas compañías cuando les surgen competidores.