“En general la mujer tiene un tiempo más limitado para dedicar a su carrera profesional”

El empoderamiento de la mujer no es una moda. Surge de la necesidad de dar visibilidad a una problemática que en muchos ámbitos profesionales, sigue existiendo. Techos de cristal, diferencias salariales, conciliación… son algunos de los principales retos a los que se han enfrentado las mujeres en el entorno laboral a la hora de alcanzar puestos de responsabilidad.

Sin embargo, el sector de la publicidad, el marketing y la comunicación cuenta cada vez con más profesionales mujeres, desde directivas hasta emprendedoras que, a través de esta sección especial que lanzamos dedicadas a ellas, hablan de su experiencia en este sentido. Hoy le toca el turno a María Martínez, directora general de MRM. ¡No te la pierdas!

¿Cuáles han sido los principales escollos que ha tenido que superar para llegar hasta su actual puesto de trabajo?

Mi principal escollo ha sido siempre una gran dificultad para conciliar trabajo y vida personal. Pero curiosamente, en mi caso, debo decir que he sido más penalizada e incomprendida en la esfera personal-social por el hecho de ser mujer trabajadora que en el área profesional, donde he tenido la gran suerte de reportar siempre a otra mujer, en este caso Marina Specht, hoy CEO del Grupo McCann.   

Decir que a una mujer le cuesta más alcanzar un puesto de responsabilidad, ¿es hacer demagogia o es totalmente cierto?

Lamentablemente, es una gran verdad. Desde que tomamos conciencia de nuestra identidad de género y comenzamos a inferir nuestro rol a partir del ejemplo social, las mujeres asumimos el cuidado como nuestra cualidad diferencial y deber inexcusable.

Los datos del INE no dejan duda. Las mujeres representan el 98% de las excedencias por cuidado de hijos y 4 de cada 10 optan por reducir su jornada laboral con la llegada de la maternidad. Y es que, en España, somos nosotras las que seguimos asumiendo como propias la mayoría de las tareas del hogar, desde lavar y doblar la ropa (69%) hasta hacer los deberes con los niños (62%). Todo ello hace que, en general, la mujer (versus el hombre) tenga un tiempo más limitado para dedicar a su carrera profesional. Y, desafortunadamente, los puestos de responsabilidad suelen estar reservados para los que carecen de limitaciones. Tomemos solo un dato como referencia: el 88% de los directivos españoles suele desatender compromisos familiares por causa del trabajo (DKV). Pocas veces he escuchado en esta presión social tan necesaria, la reivindicación de la conciliación también para la dirección, cualquiera que sea su género. Y esto, desde mi punto de vista, es clave. Porque mientras la mujer se sienta responsable del cuidado a los otros, y los puestos de responsabilidad carezcan del derecho a conciliar, es muy difícil que una mujer, y especialmente una madre, pueda romper ningún techo de cristal. 

Como en todas las crisis, en esta del Covid, ¿vuelven a ser las mujeres el sector más vulnerable?

Tengo que creerme las estadísticas. La tasa de paro de la mujer es hoy cuatro puntos más alta que la masculina. Curiosamente, estamos más formadas —de hecho, la tasa de graduación de la mujer en España (58%) es ya superior a la del hombre (42%)— y tenemos mejores calificaciones académicas, pero a la hora de incorporarnos al mercado laboral y evolucionar profesionalmente, optamos a posiciones menos cualificadas y peor remuneradas que las de los hombres. Y, por eso, cuando llega una crisis como la del Covid, nuestras posibilidades de perder el empleo se duplican. Es curioso, porque cualquier decisión laboral que no sea basada en talento, entendido como el conjunto de soft y hard skills adecuado para una compañía, jugará siempre en contra de la empresa. Dicho de otra manera, bloquear el mercado laboral proporcionalmente a más mujeres que hombres, por un simple criterio de género, es algo que sin duda ha traído y traerá grandes perdidas a la economía española. 

¿Ha notado algún tipo de discriminación salarial en los puestos en que ha desarrollado su labor profesional?

Soy una de las pocas afortunadas que no ha convivido con esa frustración, por el simple hecho de que reporto a una mujer, y el género nunca le ha parecido un factor diferencial, ni siquiera hace 22 años. Pero no seré tan hipócrita de decir que no conozco casos en los que ser mujer te hace estar en la parte más baja de la horquilla salarial asignada al cargo. 

¿Romper el llamado techo de cristal es posible o solo es un acto reservado a unas pocas?

Hace no demasiado tiempo, en una reunión sectorial, escuché a un —voy a llamarle— “filósofo”, preguntarse qué podía aportar la mujer a la industria de la publicidad. A él le debió parecer muy inclusivo el pensamiento; a mi, que si alguien sustituía en su frase “mujer” por “gitano”, su reflexión habría sido inaceptable. Yo nunca me consideré una “mujer” trabajando. Nunca se me ocurrió pensar que mi estrategia digital, por ejemplo, pudiese ser diferente a la de un compañero por el hecho de ser mujer. Pero lo cierto es que todavía hay más profesionales de lo que nos gustaría, con posiciones de responsabilidad, que sí lo piensan, y que acotan la aportación en función del género. Sí, para las mujeres es mucho más difícil. Y es que, más allá de la maternidad, el hombre, por el simple hecho de ser hombre, parece que genera ya un halo de confianza, de seguridad, de seniority, que a la mujer tarda mucho más tiempo en concedérsele. Es la cara negativa de los arquetipos de Jung. Príncipe – Valiente. Madrastra – Mala. Y claro, hombre – fuerte, mujer – frágil. Es muy difícil destruir asociaciones subconscientes que llevan siglos perpetuándose. Por eso, hoy rompen más ese techo las mujeres que renuncian a la familia y a la maternidad, y en general, aquellas mujeres que la sociedad, con muy mal criterio, considera que se comportan como hombres.

En su caso particular, la famosa conciliación familiar, ¿ha sido posible a costa de qué?

No voy a mentir. Yo nunca he conciliado. No consigo conciliar. En parte, es mi problema. El Covid es lo único que me ha hecho estar más en casa, pero yo diría que solo de cuerpo presente, y no sé qué ausencia es la que se percibe más… Creo que la conciliación laboral, y no solo en mi caso, está aún lejos. En general, el Covid ha hecho que se nos vea más en nuestro entorno personal, pero que se nos disfrute menos. Y esto es algo que en MRM estamos trabajando día a día por cambiar. En nuestra agencia, queremos personas felices, que dan cada día el 100% de su talento, no el 100% de su jornada, porque están enamorados de esta profesión y de nuestro proyecto común, y porque, sobre todo, como base, tienen una vida plena. Y para eso, tenemos ya un plan ya en marcha.

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