“En general en publicidad no existe una discriminación de género por puesto de trabajo individualizado”

El empoderamiento de la mujer no es una moda. Surge de la necesidad de dar visibilidad a una problemática que en muchos ámbitos profesionales, sigue existiendo. Techos de cristal, diferencias salariales, conciliación… son algunos de los principales retos a los que se han enfrentado las mujeres en el entorno laboral a la hora de alcanzar puestos de responsabilidad.

Sin embargo, el sector de la publicidad, el marketing y la comunicación cuenta cada vez con más profesionales mujeres, desde directivas hasta emprendedoras que, a través de esta sección especial que lanzamos dedicadas a ellas, hablan de su experiencia en este sentido. Hoy le toca el turno a Carmen Montero, Presidenta de la Fundación Along. ¡No te la pierdas!

¿Cuáles han sido los principales escollos que ha tenido que superar para llegar hasta su actual puesto de trabajo?

El principal escollo que he tenido que superar ha sido demostrar constantemente mi valía. Empecé a trabajar en publicidad a los dieciséis años, terminé el Instituto y saqué la Licenciatura en Publicidad mientras trabajaba. Cada dos o tres años me daban nuevas responsabilidades por mi capacidad de trabajo y mi compromiso con las compañías. Sin embargo, no era suficiente demostrar una experiencia y un currículum que se iba completando con años de trabajo especializado en publicidad. Cuando entraba en una reunión una mujer y además joven, nunca se asociaba a que fuera la responsable de nada importante. Cuando en las más altas posiciones que alcancé aparecían nuevos responsables mundiales pasaba por un “examen” de tres meses hasta que comprendían que tenía méritos suficientes para desarrollar correctamente el puesto que tenía. Si, además, trabajas con tu marido la necesidad de demostración de tu valía se duplicaba. Todo esto es agotador cuando se repite continuamente.

Decir que a una mujer le cuesta más alcanzar un puesto de responsabilidad, ¿es hacer demagogia o es totalmente cierto?

Es totalmente cierto. Existe una cultura de que el trabajo para la mujer es secundario y eso siempre supone un freno para darle un puesto de mayor responsabilidad. La demagogia es negarlo porque impide que se tomen decisiones para evitarlo.

Como en todas las crisis, en esta del Covid, ¿vuelven a ser las mujeres el sector más vulnerable?

Aunque afortunadamente muchas parejas ya comparten responsabilidades, la realidad es que si se producen renuncias por necesidad de cuidados en el hogar, sigue siendo mayoritariamente la mujer la que renuncia a horas de trabajo para realizar estos cuidados. Esto afecta a su desarrollo profesional y refuerza la idea de que la mujer no es fiable para darle puestos de responsabilidad

¿Ha notado algún tipo de discriminación salarial en los puestos en que ha desarrollado su labor profesional?

En publicidad en general no existe una discriminación de género por puesto de trabajo individualizado; pero sí por acceso a las oportunidades. Si tomamos el dato de salario medio de las mujeres en una empresa frente al dato de salario medio de los hombres podemos ver la diferencia. Esto se produce porque sigue habiendo mayor número de hombres en puestos altos y mayor número de mujeres en puestos bajos, en lugar de haber paridad en ambos segmentos. Para mí esto es claramente discriminación salarial.

¿Romper el llamado techo de cristal es posible o solo es un acto reservado a unas pocas?

Creo firmemente que es necesario un apoyo explícito a las mujeres. En publicidad las mujeres jóvenes no tienen problema de acceso a un primer puesto de trabajo porque en general llegan más preparadas que los aspirantes masculinos. Sin embargo, ascender les cuesta mucho más. No se cree en su capacidad para liderar equipos y la sospecha constante de que pueda abandonar sus responsabilidades por temas personales hace que sus compañeros masculinos tengan ventaja sobre ellas. Por eso solo unas pocas hemos tenido la posibilidad de romper ese techo de cristal. Para favorecer la igualdad de oportunidades creo que todavía son necesarias políticas de apoyo claro de promoción a la mujer.

En su caso particular, la famosa conciliación familiar, ¿ha sido posible a costa de qué?

A costa de renunciar a tener más de un hijo, a costa de renunciar a oportunidades en el extranjero por estar con mi familia e incluso a costa de abandonar una profesión que me gusta por estar con mi madre enferma. La conciliación familiar ha pesado mucho en las mujeres de mi edad. Muchas renunciaron incluso a formar una familia, otras renunciaron a tener hijos y la mayoría no han continuado trabajando después de los cincuenta. Si en esta profesión ya tienen problemas los hombres para continuar con sus responsabilidades a partir de esta edad, para la mujer es aún más difícil. Se cuestionan sus capacidades, su actualización y por supuesto, a cualquier edad, continuamente su aspecto.

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