“El mundo está cambiando muy deprisa, por suerte, y empezamos a entender que la colaboración es la clave”

El empoderamiento de la mujer no es una moda. Surge de la necesidad de dar visibilidad a una problemática que en muchos ámbitos profesionales, sigue existiendo. Techos de cristal, diferencias salariales, conciliación… son algunos de los principales retos a los que se han enfrentado las mujeres en el entorno laboral a la hora de alcanzar puestos de responsabilidad.

Sin embargo, el sector de la publicidad, el marketing y la comunicación cuenta cada vez con más profesionales mujeres, desde directivas hasta emprendedoras que, a través de esta sección especial que lanzamos dedicadas a ellas, hablan de su experiencia en este sentido. Hoy le toca el turno a Nerea Cierco, Executive Creative Director en DDB. ¡No te la pierdas!

¿Cuáles han sido los principales escollos que ha tenido que superar para llegar hasta su actual puesto de trabajo?

En mi opinión, no creo que se trate de demagogia, creo que es cierto. Y además, es un tema muy complejo. Sí me parece que es más complicado alcanzar puestos de responsabilidad por la toma de decisiones que implica en la mujer. Y ahí es donde percibo el peligro. Que como sector podemos pensar que no damos la espalda al talento y que hacemos todo lo posible por empujarlo. Pero pensar así es disociar parte del problema como sociedad. Y no sólo eso, me parece que es complejo una vez alcanzado el puesto, mantenerlo. Y me parece que es complejo llevarlo a cabo desde la verdad de una mirada distinta a la que impone una inercia cultural y sistémica. Pienso también que no se trata tanto de un tema de mujeres u hombres. Tiene que ver más bien con las miradas distintas versus el hacer lo que siempre ha funcionado (¿para quién?); el famoso pájaro en mano. Por supuesto que no vivimos en un sector que da la espalda al talento, eso es obvio; pero como decía arriba sí creo que es peligroso pensar que por empujar talento y dar visibilidad a mujeres el asunto está zanjado. El mundo está cambiando muy deprisa, por suerte. Y empezamos a entender que la colaboración es la clave.

Decir que a una mujer le cuesta más alcanzar un puesto de responsabilidad, ¿es hacer demagogia o es totalmente cierto?

Partimos de la base que la crisis del COVID ha sido un duro golpe para la humanidad. En eso creo que estamos de acuerdo. Pero sí es cierto, que en el mundo entero se ha hablado de una pandemia dentro de la pandemia. Un retroceso. Las mujeres y las niñas se han encontrado en mayor riesgo, no por una vulnerabilidad inherente, sino por una discriminación y desigualdad preexistentes. Esto no lo digo yo, lo alega Peggy Hicks, Directora de la División de Actividades Temáticas, Procedimientos Especiales y Derecho al Desarrollo en Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Partiendo de aquí, y apoyándome en datos facilitados por las Naciones Unidas, la cuarentena, el cierre de colegios, y las restricciones en general, han dado como resultado un aumento en la violencia de género. Y, a pesar de que las mujeres han estado al frente a nivel mundial (constituyen el 70% de los profesionales sanitarios), se apunta a que nosotras seremos más que ellos quienes dejemos de participar en el mercado laboral.

En su caso particular, la famosa conciliación familiar, ¿ha sido posible a costa de qué?

A mi modo de ver, la conciliación es fundamental para la creación de buenos, sanos y competitivos entornos de trabajo. La conciliación debe protegerse porque trabajar en una empresa que concilia significa trabajar en un lugar donde se entiende que esto va de seres humanos, de personas. Y eso, de verdad que cuando se tiene no se valora lo suficiente. Pero cuando se necesita y falta, ojo con la ansiedad, la inseguridad y el vacío que genera. Los escenarios donde nos desarrollamos nos nutren y nos ayudan a ser, a personarnos, a identificarnos. Es difícil dar lo mejor, entregarse, si ni siquiera sabemos quiénes somos. Si no estamos bien en alguno de los escenarios. O si solo desarrollamos nuestra vida en uno de ellos. Conciliar es entender eso. Conciliar implica una serie de cosas que requieren un esfuerzo por parte de las empresas: la organización, el orden, la planificación. Y eso es algo que cuesta a veces por la inercia con la que funcionamos en algunas áreas. En mi caso, y trato que así sea en el de los equipos con los que colaboro, la conciliación existe. A mí me funciona poner límites, compartirlos con el resto del equipo y comunicarlos. Los límites no siempre son los mismos, porque la realidad que tengo delante nunca es la misma, así que los límites que me marco siempre varían tras haber evaluado cuál es la situación que tengo delante y qué es lo que necesito yo para poder dar lo mejor de mí en ese momento. El planteamiento con los equipos debería ser él mismo.

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