Desacuerdo en la Academia de Publicidad

Socios de la Academia de Publicidad, ex socios y académicos de honor han publicado un manifiesto en el cual exponen públicamente su punto de vista sobre los últimos acontecimientos sucedidos dentro de la Asociación.

“Los socios de la Academia, ex socios y académicos de honor abajo relacionados, considerando los últimos acontecimientos producidos en la Academia de  Publicidad (en adelante, la Academia) y a la vista de la situación actual de sus  estatutos, sus órganos de gobierno y su reglamento de distinciones, quieren manifestar públicamente su opinión, con el fin de contribuir de forma positiva a  las imprescindibles modificaciones que deben acometerse en aras de su  adaptación a las necesidades del futuro inmediato, a la mejor definición de sus  objetivos, y a dotarla de las herramientas necesarias para llevarlos a cabo de  forma adecuada, eficaz y consecuente. 

Los sucesos previos a la última Asamblea General, y lo ocurrido en el transcurso  de la misma, han puesto en evidencia, en opinión de un buen número de socios y  de académicos de honor, que se han producido ciertas irregularidades  (especialmente desde la perspectiva de la ética y la concordia entre los asociados), que recomiendan una reposada revisión de los hechos, así como de sus  consecuencias derivadas para el futuro de la Academia. 

Irregular, de todo punto, ha sido el proceso electoral, en el que hubo dos  precandidaturas, cuyos líderes se comprometieron personalmente en un pacto de  caballeros a retirar ambas y solicitar una nueva convocatoria que diese tiempo a  una negociación constructiva o, al menos, a que el resto de los socios tuviesen la  oportunidad de conocer los respectivos programas. Sin embargo, en el último  momento, una de ellas incumplió dicho acuerdo y apareció en la Asamblea como  única opción a votar, creando confusión entre los socios y dejando sin alternativa  a muchos que habían confiado con anterioridad su representación, sin saber qué  candidatos iban a presentarse a la elección (lo que podría llegar a parecer un  presunto abuso de la buena fe de quienes delegaron su voto). Nos consta que hubo  un número indeterminado de ellos que, siendo conocedores del pacto antes  mencionado entre las dos candidaturas, sintieron que sus derechos quedaban, en  parte, indefensos como consecuencia del radical cambio surgido a última hora. 

Ante la confusión surgida, parece, asimismo, extraño el empeño en seguir  adelante con el acto electoral, cuando se podría haber continuado con la  Asamblea Ordinaria (para cumplir con la preceptiva aprobación de las cuentas) y  haber pospuesto, en una demostración de buena fe, la parte electoral (que,  incluso, hubiese sido lógico convocar aparte como Asamblea Extraordinaria) para  una fecha posterior, tal como se sugería en una carta enviada al presidente y al  secretario por un socio. No hubiese costado nada hacerlo y habría sido un gesto a  favor de la concordia y la estabilidad social de nuestra Academia, cuya omisión  hoy lamentamos. 

Estos hechos son especialmente relevantes si tenemos en cuenta que la única  candidatura que, finalmente, fue presentada (tras el presunto incumplimiento de  la palabra dada) estaba encabezada por un anunciante (algo muy contestado por una parte de los socios quienes, sin desmerecer, en absoluto, las indiscutibles  cualidades y reconocida dignidad del candidato presentado, estimaban –y hoy lo  siguen haciendo– la inoportunidad de que un anunciante y no un publicitario  presida la Academia). 

De nuevo dio la impresión que se quiso apresurar esta elección con el presunto  fin de impedir a los socios profundizar, con tiempo, reflexión y conocimiento de  causa (y también de las consecuencias que esto puede tener para la imagen de la  Academia) en el debate suscitado. Nadie puede negarnos que, con independencia  de su resultado final, esta discusión es seria, relevante y afecta a personalidad de  la Academia. Hubiese sido magnífico brindar a los socios la oportunidad de  pensar en ello y poder escuchar, antes de tomar una u otra postura, las distintas  opiniones al respecto. 

Por ultimo, resulta chocante (y tiene síntomas de precipitación) el hecho de que  un número considerable de miembros de la Junta Directiva sean socios  colectivos, representando, además, a empresas cuya vinculación con la verdadera  actividad de los publicitarios es parcial, cuando no subsidiaria o meramente  tangencial. Nos sorprende mucho que así sea (y, de nuevo, no es por la categoría  humana o profesional de los miembros en cuestión, de la que no tenemos ninguna  duda, sino por su consideración de ‘colectivos’, ya que están en representación de  una empresa y no a título de socios profesionales). 

Más asombrosa es, aún, esta inoportuna circunstancia cuando hemos leído unas  declaraciones del nuevo presidente en las que manifiesta, de forma rotunda y  categórica: “La Academia es de los profesionales”. Esta afirmación choca  frontalmente con la composición de la recientemente elegida Junta Directiva“.

El manifiesto lo firma: José Ángel Abancens, Raúl Eguizábal, Agustín Elbaile, Juan Carlos  Falantes, Francisco José González, Fernando Herrero, Augusto  Macías, Fernando Martorell, Agustín Medina, Jordi de Miquel,  Marçal Moliné, Edmundo Montero, Maribel Muñoz, Robert  Rodergas, Agustín Uribe, Jordi Ventura y Enrique Yarza

A continuación les adjuntamos el manifiesto completo.

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