Cuando la reputación es una cuestión de números

A continuación Marisol García, Directora de Selfie, nos muestra en exclusiva su punto de vista sobre el panorama actual que atraviesa el mundo de la comunicación. ¡No te lo puedes perder!

“Yo soy de letras”. Esa era la afirmación que, a modo de parapeto, utilizamos aquellos que nos ahogamos en el proceloso mundo de la matemática y buscamos una justificación para declararnos inca- paces de analizar una ristra de números y sacar conclusiones al respecto. Pero lo cierto es que, por mucho que nos empeñemos, la matemática se halla en todos los ámbitos de la vida, incluso en las parcelas más creativas que, a priori, son menos proclives a ajustarse a la supuesta rigidez de la cifra. Y si no, reparemos en El hombre de Vitrubio, un alegato renacentista a la belleza, en donde el cuerpo se inscribe en un círculo y un cuadrado, configurando un todo armónico como resultado de cálculos matemáticos y geométricos. Todo es medible y cuantificable, incluso las percepciones.

El mundo de la comunicación tampoco permanece ajeno a la matemática. La irrupción del Big Data, ese ingente volumen de datos que sin el debido análisis se torna inabarcable y poco útil, necesita de la matemática y de la mente analítica para sacar el debido aprovechamiento. Las agencias están llenando sus equipos de perfiles profesionales capaces de transformar los números y datos que arroja el entorno online, en información útil para desarrollar las más atinadas estrategias publicitarias. Se necesita información relevante y certera de manera constante para garantizar la eficacia de las campañas publicitarias.

La matemática cobra peso en las estrategias de marketing y de comunicación de las compañías. Índices, ratios, estimaciones, estadísticas, modelos predictivos o porcentajes asociados al comportamiento del consumidor, pasados por el tamiz de la fórmula matemática, consiguen arrojar información indispensable perfectamente catalogada. Se construyen nuevas soluciones para impactar al potencial cliente a golpe de algoritmo.

El mercado se está reorganizando, por un lado, con la necesaria aportación del talento creativo y de la imaginación y, por otra, de técnicos especializados capacitados para bucear entre variables y operaciones y para rescatar de ese mar de datos elementos con capacidad para ofrecer las respuestas adecuadas a las preguntas que todo estratega publicitario se plantea.

Ayudar al anunciante a posicionarse en el mercado y mejorar su reputación son dos de los grandes objetivos que se plantean los departamentos de marketing y comunicación. Analizar concienzudamente la reputación de una marca, con datos sólidos y comprobables alejados de la mera percepción subjetiva, debe ser uno de los puntos de partida indispensables para establecer un adecuado plan de comunicación que contribuya a mejorar la notoriedad e imagen. Esta exigencia puede ser resuelta con un modelo matemático, probablemente complejo, pero que será resuelto por el especialista adecuado. Los departamentos de recursos humanos de las agencias tienen un nuevo reto: la búsqueda de un creativo matemático, o de un matemático creativo. Según se mire.