Compartir una pizza de Casa Tarradellas no es solo comer pizza

Llega el temido día de la mudanza, cada uno se aferra a sus recuerdos y afrontar el cambio y desprenderse de aquello que tanto quieres cuesta: un armario empotrado, una habitación muy personal, la palmera. Pero qué mejor que compartir una pizza de Casa Tarradellas en una improvisada mesa, hecha de cajas y sin wifi, porque pase lo que pase si estamos todos juntos todo irá bien.

Porque compartir una pizza de Casa Tarradellas no es solo comer pizza, es una oportunidad para destensar situaciones, entablar divertidas charlas en familia y compartir inquietudes. Una pizza de Casa Tarradellas es la excusa para que, pase lo que pase, la familia comparta momentos: un padre esté al lado de su hija adolescente, el pretexto que la abuela utiliza para alargar un atardecer en familia o el recurso para romper el hielo con la vecina.