¿Cómo contribuyen las marcas a mejorar la vida en las ciudades?

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En los últimos dos siglos, las sociedades agrarias han dado paso a megalópolis y a la expansión urbana. Los pueblos y las granjas han sido reemplazados por complejos de apartamentos, urbanizaciones de uso mixto y zonas industriales, y la gente ha tenido que adaptarse. Como sociedad, hemos estado intercambiando conjuntos de habilidades, repensando las costumbres sociales y descubriendo la mejor manera de vivir en un mundo urbanizado que es implacablemente acelerado, siempre cambiante y, a menudo, frustrante.

Este cambio esencial en la forma en que la mayoría de los seres humanos viven y trabajan tiene consecuencias para la sociedad, para los gobiernos y para las marcas en prácticamente todas las industrias. Havas explora en este estudio las implicaciones de la vida moderna en la gran ciudad y los esfuerzos en curso para resolver nuestros mayores desafíos urbanos.

Nos acercamos al final de la mayor migración humana de la historia. A principios del siglo XX, 1 de cada 8 personas en todo el mundo vivía en una zona urbana. Para 2050, dos tercios de nosotros lo haremos. ¿Qué significa para la gente esta migración masiva a zonas densamente pobladas? ¿Alterará nuestro estilo de vida el hecho de que tantos de nosotros nos hayamos agrupado en lo que equivale al 2% de la superficie terrestre del planeta? ¿Nuestras culturas? ¿La especie humana?.

En este estudio de 9.447 adultos en 27 países, el Grupo Havas intenta comprender el encanto y las agonías de las ciudades, y cómo las marcas pueden contribuir a un mañana mejor. Los principales hallazgos incluyen:

  • “Si puedo llegar allí, puedo llegar a cualquier parte”. La mayoría de los Prosumers elegirían vivir en una gran ciudad, para tener más oportunidades de éxito.
  • Las ciudades pueden ser la solución que buscamos. Alrededor de la mitad de los Prosumers están convencidos de que tener a la población mundial viviendo en ciudades sostenibles de alta densidad ayudará a salvar al planeta Tierra de la destrucción.
  • Lo comunal está de moda. Alrededor de dos tercios de los urbanitas creen que las ciudades serían mejores si la gente compartiera más y fuera menos propietaria. Esto está abriendo un mercado creciente para los espacios comunes y las comodidades.
  • Hay una fina línea entre inteligente y distópico. Ocho de cada 10 Prosumers están entusiasmados con el potencial de que las ciudades se vuelvan “más inteligentes”, pero la gente desconfía de las implicaciones para la privacidad de la toma del poder por parte de los Googles del mundo.
  • Las marcas necesitan cambiar de ceros a héroes. Las marcas tienen mucho que responder cuando se trata del estado actual de las ciudades, desde la contaminación visual de la publicidad hasta la homogeneización que está mutando culturas anteriormente vibrantes. También tienen mucho que aportar para que las ciudades sean más habitables, más sostenibles y más satisfactorias.