‘Buscando el dato… desesperadamente’

Juan Manuel Beltrán, Publisher Manager Spain de Massarius, nos trae en exclusiva un artículo de opinión en el cual analiza el amplio universo del dato. ¡No te lo pierdas!

“Me ciño al tema del mes de mayo y busco la forma de resumir en el espacio de un artículo la enorme conmoción que sacude al mercado de la publicidad en internet. Todo el universo del dato, Big Data, Cookies, Identificación de usuarios, marco legislativo europeo, estrategias de anunciantes y diferenciación de servicios se ve amenazado por una nueva interpretación de la privacidad de los usuarios.

Como uno se acerca a la ancianidad, esto me suena a una película y a una canción, ambas antiguas como yo mismo: Buscando a Susan desesperadamente, a cargo de Madona, y a unos maravillosos versos de Serrat en su canción a Lucía:

No hay nada más bello que lo que nunca he tenido.

Nada más amado que lo que perdí.

Ahora que vivimos la amenaza del cambio, de la pérdida de los datos en el formato conocido, el miedo a los efectos de esta desaparición nos hace añorar lo que podemos perder. No importa que antes criticáramos la validez o pertinencia de los datos manejados: eran suficientes y queremos seguir contando con datos válidos en el futuro. Tranquilos: los tendremos y, con toda seguridad, serán igualmente válidos, eficaces y adecuados a las necesidades del mercado. Todos sabemos que internet nunca ha tenido un modelo de datos aceptado por todos – no hay un  – estándar universal, pero siempre ha habido empresas que han facilitado datos muy válidos para las marcas y, sin embargo, estos modelos siempre han tenido enormes dificultades a la hora de conseguir que las marcas los valorasen y los pagasen.  Hoy, cuando las campanas doblan por las cookies de terceros, varias alternativas pugnan por consagrarse como el nuevo paradigma de la identificación, control, seguimiento y contacto con los usuarios. Llegarán más y, además, llegarán mejores alternativas año tras año. ¿Por qué?

Me arriesgo a dar una opinión puramente personal al aventurar que serán varias las disciplinas que colaboren para el manejo de enormes cantidades de información, gestionada de forma muy rápida, muy inteligente y procedentes de fuentes que hoy no se utilizan o tienen una presencia marginal. Si ponemos nombres a estos capítulos genéricos, podremos identificar a varias de las estrellas del momento: Big Data, 5G, Inteligencia artificial y Machine Learning, Data Science y, por último, IoT (Internet de las cosas).

Estas disciplinas y estas tecnologías, trabajando juntas, van a desbrozar territorios que hoy son vírgenes y están inexplorados, de manera que las marcas y los expertos que hoy trabajan para darles soluciones tendrán mucho trabajo para aprovechar y discernir adecuadamente todo el enorme caudal de posibilidades que se les abrirán en poco tiempo. Me permito una afirmación tan tajante porque sé que Massarius ya está trabajando con todas estas variables y participando de pruebas, proyectos con orígenes distintos y entre todos ellos puedo asegurar que el próximo futuro es apasionante. No puedo dar más datos, pero las novedades irán llegando de forma ordenada conforme el método de trabajo las vaya consagrando.

La publicidad y todos los agentes que en ella intervienen han ido sorteando diferentes crisis a lo largo de décadas y teniendo peores herramientas de las que ahora se dispone, siempre se ha evolucionado y alcanzado mejores resultados, desempeños y modelos. Pretender que un mercado tan joven y tan convulso como el de internet, condicionado por la aplicación de tecnologías rápidamente cambiantes, sea estable, es un absurdo y hay que confiar en que la propia naturaleza del medio nos ayude a todos a la hora de generar recambios adecuados.

Por último, me gustaría comentar que los grandes titulares, los anuncios que vaticinan el fin de los tiempos y la llegada del maligno, suelen ser especialmente convenientes a los intereses de aquellos que mejores perspectivas de adaptación tienen; esos que siempre consiguen que la tostada se libre de caer por el lado de la mantequilla.

Como dice la canción de Serrat, no lloremos por lo que, de verdad, nunca hemos tenido o si lo tuvimos, no fuimos capaces de apreciar en su justo valor. Volverá la calma tras la tormenta, seguro”.

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