Amazing Grace, un tesoro oculto que por fin ve la luz

Un tesoro oculto que por fin ve la luz. El concierto, actuación o, por qué no decirlo, exaltación musical de lo divino, que la cantante afroamericana Aretha Franklin (1942-2018) ofreció durante dos días en la Iglesia Bautista Misionera de New Temple en Watts (Los Ángeles, EEUU), ha permanecido en un cajón durante cuatro décadas.

Ocurrió en enero de 1972 y fue registrado por un equipo de rodaje dirigido por Sidney Pollack, quien dejó las cámaras libres de artificios para que fuera la música, la gran música de una de las grandes del soul y del gospel, la que fuera la protagonista absoluta. Una actuación que se grabó, además, para dar a luz el que sería el álbum más vendido de la cantante, titulado también Amazing Grace.

Poco antes de morir, Pollack manifestó su deseo de que se copletara este documento fílmico y el productor Alan Elliott reunió a un equipo para abordar el montaje final de esta grabación histórica que, un año después de la muerte de Aretha, se ha estrenado en salas comerciales y ahora ve la luz en formato doméstico. Aquí solo se puede decir: déjate llevar por la irresistible energía de esta artista única y elévate a las más altas cotas de la belleza y emoción. 

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